Las Provincias

LOS SIN PAPELES

Los que no tengan en regla sus papeles no tienen nada que hacer, salvo limpiarse el trasero con las pancartas. El actual amo del mundo quiere hacerlo más habitable para menos habitantes, aprovechándose de que los pobres no pueden defenderse como gatos panza arriba porque no tienen panza, aunque tengan razón. Hay que reconocer que hace falta un gran sentido de la equidad para repartir lo que no hay. El único que habla de «compasión» es Obama, que sigue en su papel mientras todos hablan del papeleo. Le queda poco tiempo para intentar arreglar las cosas, porque ha sido sustituido por alguien que se conforma con que los ricos y los aspirantes a serlo no sean reemplazados por los que vinieron de lejos. «De fuera vendrá quien de tú casa te echará». El terrible Trump ha dicho que se acabó lo que se daba y lo que otros se tomaban sin habérselo dado. Busca colaboradores porque ni siquiera el egoísmo está bien repartido y va a recibir en su pisito, que es un rascacielos, a Nigel Farage al grito de los ricos unidos jamás serán vencidos.

Quizá sea algo pretencioso considerar como un triunfo de la llamada derecha a la estrategia de este señor, ya que le siguen muchos pobres. América para algunos americanos, los que se lo merezcan. Ese puede ser su lema. De momento se dispone a deportar a tres millones de inmigrantes, entre ellos muchos indeseables, que no tenían nada, ni siquiera documentación. La defensa propia se ha convertido en ataque a los ajenos. Les va a negar a millones de inmigrantes, este hijo y nieto de otros que emigraron, el derecho a emigrar. Trump niega todo. Incluso el cambio climático, del que dice que es un cuento chino. Se mueven los cimientos de la relación entre Europa y Estados Unidos y hay reuniones de urgencia que sólo nos urgen a los europeos. Algo ha cambiado con el triunfo de los republicanos, confiesan algunos. Otros creen que ha cambiado todo. El mundo será cualquier cosa, pero nunca será aburrido.