Las Provincias

De mala muerte

Nos hemos librado de las elecciones en diciembre, pero no del anuncio de la Lotería. En un folleto turístico de 1970 se explicaba a los extranjeros en Canarias que para los españoles ser cursi era casi un crimen social. Pues habremos cambiado más que María Teresa Fernández de la Vega. Cuando todavía no nos habíamos recuperado de los grandes pelmazos glosando a Leonard Cohen, llega la Lotería de Navidad. Carmina, maestra jubilada, cree que le ha tocado el Gordo. La familia y el pueblo entero le siguen el rollo. Como si fuera la madre de 'Good Bye Lenin'. Es todo tan burdamente lacrimógeno que dan ganas de irse a matar cervatillos con un hacha. Una cosa es que el Estado, para recaudar, fomente el pensamiento mágico embaucando a la ciudadanía con un juego de azar. Otra, que apruebe estos anuncios. Y puedo entender a Rajoy emocionándose en un campo de alcachofas. Huidobro llamó a Neruda romántico de mala muerte. Mucho más lo es el Estado.