Las Provincias

El gran circo de España

Rufián, ese paupérrimo personaje que ocupa un escaño en nuestro Congreso, no podía llamarse de otra forma. Pero si hacemos volar nuestra imaginación y buscamos en el juego de transformar palabras, ese acertado apellido, leído a la inversa, se convierte en 'Nai-Fur'. También como anillo al dedo del nefasto personaje. 'Nai' como 'no', y el 'Fur' como 'Führer'. Todos lo entendemos.

Menudo galimatías se vive en nuestro Congreso de los Diputados con la práctica de ese lenguaje oscuro y vacío de contenidos positivos, sin un mensaje constructivo, de unión, con la sana idea de conducir a este bendito país a las cotas más altas. Porque España, con unos políticos más patriotas, tendría mucho que ofrecer tanto al exterior, para generar ingresos, como en la mejora de los servicios de sanidad, educación, pensiones, parados y un largo etcétera.

Señores políticos, en el siglo XXI las ideologías caducas y partidistas sólo sirven para enfrentar de nuevo al pueblo español. Eviten esas manifestaciones de esas provincias que, renegando de España, vienen a Valéncia con sus esteladas a robarnos nuestra historia. Eviten ese irrespetuoso desfile de jovencitas exhibiendo sus pechos en las iglesias. Y eviten la presencia en el Congreso de ese conglomerado de políticos, mal vestidos, rufianes y ladrones de supermercados.

Llaman libertad de expresión a lo que en castellano puro se denomina guarrerías. En julio de 2011 el señor Bono llamó la atención al ministro Miguel Sebastián por no llevar corbata. Cuando voy a un concierto intento vestir correctamente, en agradecimiento a ese centenar de profesores que se ponen sus mejores galas para deleitarnos. Si se quiere, se puede. Pongamos freno cumpliendo las leyes. Si no se para a estos energúmenos, sólo conseguiremos un país tercermundista.