Las Provincias

EL IMPERIO AGUARDA A TORRENTE

Hipótesis. No voy a escribir sobre el triunfo de Trump. En esta tribuna no casan bien las divagaciones políticas. No al menos de modo directo. Aquí se tratan temas de teatro, literarios, artísticos, de cine. En ese ámbito me quedo. A gusto, además. Les cuento una hipótesis que me ronda en la cabeza desde hace unos días: Sylvester Stallone y Bruce Willis, dos de los mayores defensores del sistema USA en un montón de películas, están ya para el retiro. Se han quedado anticuados y no solo por la edad. Ahora le toca el turno a Torrente, 'el brazo tonto de la ley'.

El muro. Santiago Segura, director, guionista y actor de la saga 'Torrente', es un showman ingenioso que a buen seguro habrá intuido ya el futuro filón peliculero: su pestilente criatura podría emigrar a Estados Unidos y emprender allí una nueva y próspera carrera. Marbella y el Madrid oscuro se le han quedado cortos. A Torrente -racista, xenófobo, sexista y homófobo- le aguarda, como personaje de ficción, un prometedor destino al otro lado del charco, donde podrá acometer grandes 'hazañas' en el muro de miles de kilómetros que el nuevo presidente del Imperio quiere erigir en la frontera con México.

'Sed de mal'. La frontera de Estados Unidos con México es precisamente la zona de conflicto que Orson Welles inmortalizó en el cine con 'Sed de mal' (1958). Welles encarna a Quinlan, un policía obeso, expeditivo, sucio y corrupto en el que podríamos ver una especie de padre moral y trágico del zarrapastroso Torrente. Vaya par.

Un país con talentos. España tiene el patrimonio de millones de magníficos profesionales ajenos al 'torrentismo'. En este país abunda el talento. Los gobernados son bastante mejores que los gobernantes. Con esa fuerza superaremos la crisis. Lo haremos y el mérito será de la base social. Lo pensaba en mi reciente viaje a Madrid: excelente el montaje y la exposición sobre el fauvismo en la Fundación Mapfre (Matisse, Derain, Puy.). Pese a la lluvia, enormes colas en el Prado y en la Thyssen. Hay hambre de cultura. En el Reina Victoria vi 'Héroes', del francés Gérald Sibleyras. La obra no me entusiasmó, pero sus actores sí. Iñaki Miramón, Luis Varela y el valenciano Juan Gea están arrebatadores en sus papeles de abueletes con deseos de aventuras.

'Que Dios nos perdone'. Al día siguiente fui al cine. Ir a Madrid y meterse en un cine es un tanto absurdo, pero tenía ganas de ver 'Que Dios nos perdone', de Rodrigo Sorogoyen. Qué peliculón, qué actores (Antonio de la Torre, Roberto Álamo, Javier Pereira). 'Que Dios nos perdone' tiene claras influencias del David Fincher de 'Seven' y 'Zodiac', aunque a mí me gusta más que sus modelos de inspiración. A veces pasan esas cosas.

Gymage Show. Por la noche me reencontré con mis compañeros de viaje -Julia Marí, Luisa Cerveró y Juan Carlos Valera- y asistimos a la cena-espectáculo de Gymage Show Experience. Vaya nivelazo. Estupenda cena, servida a un ritmo exacto. El show, sensacional. El maestro de ceremonias, Luis Polo, un luminoso albaceteño de 29 años, nos cautivó con su voz y su gracia en los diálogos picantes con el público. Polo es el anti-Torrente. Muy buena la cantante Almudena Hernández. Los bailarines y acróbatas, Iballa-Nira Izquierdo y Álex Arce, arriesgan su físico sobrevolando por las alturas del local agarrados a una cortina azul que pendía del techo. Andrea Rms y Pedro Martell dirigen sabiamente el espectáculo.

Carmine. El director de Gymage Lounge Resort, el valenciano Carmine d'Anna, trabajó en su primera juventud como maître y sumiller en el restaurante de sus padres en Valencia, la trattoria Da Carlo. Ahora, a sus 30 años, Carmine triunfa en Madrid como empresario lleno de energía para hacer realidad todas sus ideas.

Chinchón. Al regresar nos detuvimos en Chinchón. Paseamos por su hermosa Plaza Mayor, de origen medieval, en la que se rodaron secuencias de 'La vuelta al mundo en 80 días' (Michael Anderson, 1956) y 'Una historia inmortal' (Welles, 1968). Lloviznaba y hacía frío. Nos entonó luego el cocido del Parador. Sabroso, aunque no le encontré mucho sentido a que los cangrejos de río formen parte de sus ingredientes.