Las Provincias

Un tiempo extraño

La prensa local lo destaca y se lamenta. Era imaginable. El origen del fiasco tiene que ver en parte con la rudimentaria composición de las listas electorales. Casi ninguno de los que hoy se quejan dijo entonces ni pío al respecto. No vale por tanto tirarse ahora de los pelos. Otra muestra. Desde las elecciones del 20 de diciembre han sucedido demasiadas cosas. Tantas que hasta hubo que repetir la llamada a las urnas. España ha soportado un atasco institucional largo y grave. ¿Qué se ha sabido en conjunto de quienes fueron electos? Poco. El colmo del desahogo es que alguno incluso ha aprovechado la ocasión para estrenar obra de teatro y además concebida con oportunismo temático. ¡Toma ya dedicación parlamentaria! Fantástico. Vacaciones pagadas. ¿Alguien lo ha puesto en evidencia?. No. Pues eso. Las cosas son como son y no se le pueden pedir peras al olmo. Si uno quiere peras deberá plantar antes la semilla adecuada. Una obviedad manifiesta que conviene recordar porque parece que esa lógica aplastante se olvida con frecuencia. Al final el miedo al qué dirán se impone por la vía más cómoda que es permanecer callado no vaya a molestarse la parroquia. Mala pauta en cualquier caso. La sociedad valenciana nunca pisara fuerte en el conjunto de España hasta que no se decida a actuar como tal con todas sus consecuencias y sus referentes hagan de verdad pedagogía y opinión expresando siempre a las claras las verdades del barquero. Tampoco mientras que el deporte preferido de esta tierra sea ir cada uno a la suya,cargarse a los mejores y de paso dejarlos luego abandonados a su suerte. Un panorama alentador. Único. Valencia no aprende. ¡Ministros anhelan! Punto y aparte. Cambio de tercio. Al otro lado del charco Donald Trump es el nuevo presidente de los Estados Unidos. Convulsión y desconcierto universal. Servidor lo advirtió hace veinte días en un programa de televisión. Es lo que tiene haber viajado por el mundo. Da olfato. En síntesis a mi no me agradan su formas ni su discurso pero el resultado dice que Trump ha logrado calar en grandes capas del electorado haciéndose ver como la ultima oportunidad para aquellos que se sienten marginados por el sistema y en USA son legión. Cuando encima la política deriva en espectáculo gana de suyo el que mas da. Guste o no la traza del vencedor lo cierto es que al final se ha impuesto el hartazgo de la América profunda. Mujeres y latinos incluidos. Amplia mayoría añadida en el Senado y en la Cámara de Representantes. Un dato a considerar. Sin embargo Europa patina otra vez víctima de su soberbia. Pensar que los estadounidenses son un necio tropel de barbaros por como han decantado su voto es cuanto menos pretencioso y banal. El imperio de lo políticamente correcto se ha ido al traste en esta ocasión. Veremos que ocurre. Un tiempo extraño. «C'est la vie» que dirían los franceses.