Las Provincias

LOS NUEVOS DESCONTENTOS

Hay más 'indignados' que nunca con Trump, después de su clamoroso triunfo, que antes, cuando sólo él creía en su victoria. Las manifestaciones de rechazo al presidente electo se multiplican porque asisten los que lo han elegido. Hay demócratas que únicamente alaban la democracia cuando su multitudinario veredicto coincide con el particular suyo. Las protestas contra su elección aumentan en el país que lo ha elegido, que es la casualidad que es el más poderoso del mundo. ¿Qué hemos hecho?, parecen preguntarse los que han escogido al magnate, especialista en la construcción de muros. «Este no es mi presidente», gritan a coro los mismos que ayer deseaban que lo fuera, mientras el terrible Trump baraja nombres de potentados para formar su Gabinete.

Para hacerse una idea aproximada de lo que es la llamada 'Norteamérica profunda' hay que hacer excavaciones. No basta con asomarse a algunas de su admirables universidades, ni darse una vuelta por Nueva York. Algo tiene que pasar para que lo que ayer era un festejo se haya vuelto repulsa. Las protestas contra el nuevo presidente son casi simultáneas a su elección y los demócratas desconfían de la democracia al enterarse de que el presidente que han elegido se va a rodear de multimillonarios. ¿Será verdad eso que decía el gran Pesoa, que fue tantos hombres en uno sólo, de que somos 'un animal inconsolable'?

Quizá la nostalgia sea la añoranza de algo que jamás hemos conocido. Se lo tengo que preguntar a mi hermano, sólo menor en edad, José Luis Garci, especialista en cercanías que el tiempo ha ido diluyendo son contar con los calendarios. «Se canta lo que se pierde», ¿o lo que nunca hemos tenido? Lo que el poeta llamaba 'la pura pena de no saber por qué'. El hombre que ayer daba esperanza, lo que hace ahora es dar miedo. La felicidad que prometía no sólo está cada vez más lejos, sino que se pierde de vista para sus votantes y para los que no le hubieramos votado nunca.