Las Provincias

SIETE AÑOS CON LEONARD

Mi vida cambió para siempre hace ahora siete años cuando Leonard Cohen con su voz rota y pausada me llamó para preguntarme si quería incorporarme a su banda en su regreso a los escenarios tras quince años de retiro. Obviamente dije que sí. Admiraba a Leonard desde que era un chaval, me sabía la letra y los acordes de muchas de sus canciones, especialmente la de 'El Partisano'. No quiero ser pedante, pero recuerdo que en uno de los ensayos flipó cuando empecé a tocar las primeras notas. Llevaba tiempo escuchándole y conocía muy bien sus discos. Tal vez por eso él tenía una química especial conmigo. Cuando llegué a Los Ángeles me trató como a uno de los suyos. Yo era el único español de una banda de diez músicos, todos anglosajones y un moldavo, y eso también nos hacía tener una conexión especial, porque le gustaban los países mediterráneos. Había vivido en Grecia y amaba España. He tocado con Leonard por medio mundo en más de 500 conciertos. Mi amigo el organista de la banda, Neil Larsen, me localizó el jueves por la tarde para contarme lo que había sucedido. Me quedé vacío. Helado. Había hablado por teléfono con él hace solo una semana para agradecerle que mis instrumentos hubieran llegado a mi casa de Barcelona desde Los Ángeles en perfecto estado. Lo último que me dijo fue «Te quiero». Sabía que tenía dolores de espalda, que tomaba algún calmante, que le costaba caminar, pero no me esperaba este desenlace. Estoy muy tocado. Era un ser extraordinario. Desbordaba cariño, nos cuidada a todos, sabía de nuestras vidas y de nuestras preocupaciones, y siempre estaba ahí brindándonos su apoyo, sus palabras de ánimo y su sentido del humor. Porque era muy exigente, como todos los grandes artistas, pero jamás le faltó una sonrisa. Siento tanto orgullo de haber tocado con él, de haber compartido con él tantos buenos momentos... Le voy a echar tanto de menos...