Las Provincias

Jactancia

Nos jactábamos muchos que sería casi imposible que Trump ganara las elecciones americanas. Pensábamos que un personaje tan histriónico y, supuestamente, misógino, megalómano y en ocasiones xenófobo pudiera ganar en la nación, hasta hoy, más importante y poderosa del mundo. Y sin embargo, ha ganado. Y ha ganado porque al margen de opiniones personales y del personaje que encarnaba en sus apariciones en público, el presidente electo Trump es un empresario de éxito, multimillonario y atractivo para el ideal americano, el sueño americano. El norteamericano medio ha visto en él a una persona que a través de su trabajo, aunque no empezó de cero, ni mucho menos, ha multiplicado por mucho su fortuna inicial. El americano medio ha visto a quien pretende emular en éxito y riqueza, a una persona que no es político de profesión y que encarna los valores del americano medio y sus sueños. Es verdad que su populismo se enfrentará a las realidades del sistema político americano, a los grandes lobbies de las empresas americanas, a la independencia de los tres poderes y a su propio partido, el republicano, que le marcarán mucho, por no decir todo, lo que es posible y lo que no es posible hacer de su pretendido programa. Su populismo, ya lo verán, se reducirá al mínimo. Sin embargo, el Sr. Trump, con sus mensajes de soluciones fáciles para problemas difíciles, su propia figura y sus críticas al establishment (Hillary Clinton y lo que encarnaba) ha encandilado a sus electores. El populismo allí, en América, tiene márgenes más estrechos de lo que imaginamos en Europa o en España. Aquí lo marcan personajes que no son millonarios, ni empresarios, sino docentes que se han ganado la vida, aparte de su rol académico, de regímenes totalitarios y que nos quieren implantar los métodos de los países que asesoran. Estados Unidos es rico y democrático, los países de los asesores morados, muy pobres y nada democráticos. Las comparaciones son odiosas, pero el Sr.Trump pasará y habrá otro presidente norteamericano, en otras elecciones y, en cambio, si el populismo triunfase aquí, me temo que tendríamos presidente para mucho rato y un cambio de régimen. Espero que eso sea una pura e improbable jactancia insustancial.