Las Provincias

PURA VIDA

Zoquetes

Los mismos expertos/analistas/politólogos que pronosticaban la victoria de Hillary nos explican ahora con profusión de detalles los motivos del triunfo de Trump. Ejercer de tertuliano todoterreno exige una enorme capacidad de reflejos a toro pasado. Son una nueva raza que se adapta con asombrosa rapidez. Darwin permanecería pasmado ante esta velocidad evolutiva. Una parte de la opinión que mana de la calle, siempre más bronca y directa, despacha el asunto sin florituras y esto lo resumo con lo que me soltó una conocida: «Los americanos son gilipollas». Y punto. Resucita, pues, el absurdo sentimiento antiamericano ahora que Trump es el jefe. Acaso sólo estaba hibernado. Esta chica luce estudios superiores y, hace unas semanas, se disfrazó de bruja cuando Halloween y también untó de falsa sangre a sus hijitos para procesionar por la ciudad. Según esta sesuda corriente parece que todos los americanos que han votado a Trump son unos zoquetes integrales. Por eso sigo sin comprender cómo un país de redomados asnos domina el mundo. No sólo les hemos comprado Halloween con enorme pasión... Los taquillazos vienen desde Hollywood con muermos infantiles poblados de superhéroes, vestimos vaqueros y cazadoras americanas, fumamos rubio americano, tecleamos ordenadores californianos de manzanita mordida y usamos esos mismos, carísimos móviles, tras chupar cola durante una noche. Consumimos su música, desde Justin Bieber a Lady Gaga pasando por los Ramones. Comemos perritos calientes y guarriburgers. Nos encanta viajar sobre el asfalto de la Route 66. Deglutimos redichos y doctos sus formidables series y luego tertuliamos sobre ellas. Incluso nos tragamos la Superbowl y la NBA. Jamás un país con tantos gilipollas exportó semejante cantidad de productos a naciones tan inteligentes. Increíble.