Las Provincias

Traspaso de poderes

El recién proclamado presidente norteamericano, Donald Trump, acudió ayer a la Casa Blanca, apenas dos días después de las elecciones, invitado por el presidente saliente. Tal celeridad confirma el deseo reconocido y manifiesto de Barack Obama de llevar a cabo un traspaso de poderes ordenado y eficaz, y todo indica que el encuentro avanzó en esa dirección. Los estados maduros no avanzan a trompicones, sino a impulsos sucesivos que se modulan a medida que se pronuncia el electorado. En este caso, la fractura ideológica y gestual entre los presidentes 44 y 45 de la historia americana es grave y profunda, por lo que el esfuerzo de ambos por conseguir una continuidad digerible entre los dos mandatos es esencial. Y, para ello, será preciso que Trump consolide el viraje que ya quedó de manifiesto justo después de su victoria, cuando en el discurso inaugural a la nación reconoció los méritos de su adversaria y pidió la unidad de todos, mientras que en campaña había anunciado que llevaría a la cárcel a su antagonista y agravó todas las rupturas políticas y sociales imaginables. En la jerga española, Trump sería un verso suelto, un conservador al que le falta uno de los ingredientes esenciales de su corriente ideológica: la previsibilidad. Si llevase a cabo todos los anuncios que ha realizado, su país ardería y el sistema de relaciones internacionales saltaría por los aires. Por ello mismo, y porque los republicanos de los EE UU no son una formación ácrata ni revolucionaria, conviene que el presidente electo disipe cuantas más dudas mejor y establezca las líneas de continuidad entre lo viejo y lo nuevo que piensa establecer. El sorprendente éxito del multimillonario Trump se ha debido a su oposición al sistema, al 'establishment', hacia el que un gran sector de norteamericanos siente irritación y desconfianza. En consecuencia, no es de esperar que Trump cambie su estilo, ni que se reconcilie completamente con la burocracia de Washington, pero sí es urgente que tome posiciones en los asuntos clave. El tino y la flexibilidad de Obama deben facilitar la pista de despegue de Trump, un político en las antípodas que sin embargo ha de asumir la misma carga e idénticas responsabilidades que su predecesor.