Las Provincias

Las aspiraciones de la ministra de Defensa

Por supuesto que la nueva ministra de Defensa, la señora María Dolores de Cospedal, no tiene ni idea de política de defensa ni del funcionamiento de la administración militar, como tampoco la tuvieron sus predecesores Federico Trillo, Bono y Carme Chacón. Es un ministerio que los presidentes del Gobierno utilizan para pagar favores y premiar deberes cumplidos, al ser un gabinete donde los reveses se cierran con el primer tiempo del saludo y la lealtad al mando está sellada a fuego en el estigma castrense. Al ser un ministerio que los conflictos no trascienden al ámbito público, que no concede titulares a los medios y que acabado el desfile de su presentación termina también la popularidad de su ministro, María Dolores de Cospedal advierte a los populares de que el cargo en Defensa no le va a impedir seguir siendo la número dos del partido y su portavoz, antes y después del congreso.

La seguridad de sus manifestaciones no ha caído bien en la cúpula del partido, ni seguramente en la familia militar, que dudan entre afinar el piano que dejó Serra o solicitar al servicio de información militar, un dron para poderla localizar.