Las Provincias

Ingratitud

Esta realidad -la del triunfo de Trump- nos impide hacer cualquier análisis, pues sólo el paso del tiempo nos dirá si los estadounidenses al optar por esa falsa teoría del «peor no puedo estar» -como hicieron en casos anteriores, los venezolanos, los griegos y los británicos- salen con bien, o con mal, de esta catarsis rupturista con la 'geopolíticoeconomía' a la que, en principio, pretenden que les conduzca Trump. Todos, los medios, las encuestas, los políticos, etcétera, daban por ganadora a Clinton; todos, y sobre todos, y sobre todo, esa izquierda europea que acepta de buena gana el populismo de ultraizquierda, mientras descalifica al de ultraderecha. Pero esa realidad que daba ganadora a Hillary comenzó a cambiar hace poco más una semana ¿Por qué se ha producido ese cambio? Un ingrato Trump se ha olvidado de agradecer, no sólo a Pedro Sánchez, la ayuda prestada sino que tampoco ha agradecido el desesperado grito de socorro -casi al borde de un ataque de nervios- que Iceta mandó a Hillary. Algunos pensarán que el que ha inclinado la balanza a favor de Trump ha sido el director del FBI, pero los españoles sabemos que nadie puede ganar si tiene de su parte a Sánchez e Iceta. Trump, parece que con su discurso de agradecimiento, por haber sido elegido el 45º presidente de EE.UU, ha dado a entender que a Hillary no sólo no la meterá en la cárcel sino que la reconoce como un miembro beneficioso e importantísimo de la sociedad americana. En lo demás, verbigracia, en eso de dar 'un puntapié' a la geoestrategia, veremos. Dos horas después de su discurso las bolsas han respondido bien a su intención de no hacer prisionera a Hillary.