Las Provincias

¿Democracia o prohibición?

Por la derecha pecan de timoratos y por la izquierda de sinvergüenzas. Entiéndase por este último adjetivo, aquellas personas que hablan sin comedimiento o respeto y con descaro, aunque también admite el significado de quien se comporta de forma inmoral. A raudales, a rebosar, lo llevan en el ADN y es digno de reconocimiento. La izquierda tiene el tremendo valor de fijar un objetivo y llegar a él por encima de todo, es decir que no importan los medios sino el fin. Como muestra, un par de botones que ponen sobre la mesa la verdadera forma de gobernar tanto en el Ayuntamiento de Valencia como en la Generalitat. A nivel municipal pretenden una vez más, reducir o anular el aparcamiento en el carril bus entre las 22 y las 8 horas. El gremio de los taxistas, lógicamente, a favor de la medida para que así utilicen su servicio, y los conductores de la EMT alegan que el carril debe estar libre. Por el contrario, los hosteleros pondrán de nuevo el grito en el cielo y lo acabará pagando el ciudadano cuando no pueda aparcar para ir a cenar. Todo lo que sea dar libertad no esta bien visto así que, se prohíbe y listo. Prohibido circular a más de 30km/h, prohibido acceder al Mercado Central con el coche y así sucesivamente.

Y lo de la anulación de la restricción de horarios es para nota. El conseller Climent se lo tiene que hacer ver o se lo harán ver en breve. Que los tribunales de justicia le vuelvan a anular la normativa por la que las grandes superficies no podían abrir en festivos indica el grado de incompetencia e inoperancia de la gestión política, además de la tremenda inseguridad que genera no solo en los empresarios sino en aquellos que tienen puesto su ojo en la Comunidad Valenciana para invertir. Por lo pronto lo primero que ven es, prohibición.