Las Provincias

EL FÚTBOL DE PRANDELLI

Voy a simplificar el fútbol todo lo que es posible. El fútbol es un deporte que se basa -en lo más elemental- en meter un gol más que el contrario. Y, para conseguirlo, la mejor manera es llegar lo más posible a portería contraria y conceder el menor número de oportunidades al contrario. El número de goles depende ya del acierto ante el marco contrario de cada uno de los equipos. Aquí de eso más bien poco. Y en base a ello, por más que parezca que escribe el señor perogrullo, me siento a analizar al Valencia de Prandelli. Porque si lo hacemos exclusivamente desde el resultado nos echaremos a llorar mucho antes de hora.

El Valencia de Ayestarán era un equipo tremendamente desequilibrado. Ya escribí un día que parecía que jugaba bien, pero no era cierto. Porque atacar bien es una cosa y jugar bien es otra. Aquel Valencia de las cuatro primeras jornadas atacaba bien, pero era un desastre defensivo. Resultado; cero puntos en cuatro partidos. Jugar bien es el equilibrio defensa-ataque que nunca tuvo aquel equipo.

En cambio, con Prandelli se ha invertido claramente la tendencia. Sin contar el partido del Barça que siempre es especial, el empaque ante Sporting, Dépor y Celta es otro. Con el lunar de la primera parte en Riazor donde, pese a las oportunidades que tuvo en sus botas Rodrigo, el Dépor fue mejor, en el resto de partidos el equilibrio ha sido más que evidente. Y si nos ceñimos a lo vivido en Balaídos, yo creo -contrariamente al resto del planeta- que ése es el camino a seguir.

Teniendo en cuenta que Prandelli lleva un mes en el Valencia y que está construyendo algo con lo que buenamente tiene, yo quiero un equipo que llegue mucho y conceda poco. El Perogrullo del fútbol. Y, seamos sinceros, cuando un equipo tiene siete oportunidades de gol en un campo como Balaídos -penalti aparte- y recibe tres ocasiones de gol en noventa minutos fuera de casa no podemos hablar de desastre. 'Solo' el resultado es desastroso. Y lo es básicamente por la rémora de las cuatro primeras jornadas, que lleva a este equipo a ir al límite tras el famoso 0 de 12. En una liga normal y con seis puntos en las primeras cuatro jornadas no habría dramas por perder así el sábado ante el Celta.

¿A dónde quiero llegar? Prandelli sabe lo que quiere. Debe seguir trabajando esa faceta defensiva para ganar aun más solidez, pero lo que no puede hacer es meter los goles que sus jugadores fallan. Quizá cambiar de delanteros. Todo se andará. Pero con esta plantilla -llena de grietas por los cuatro costados- lo mejor que podemos hacer es mirar lo positivo de este nuevo capitán que lleva el timón camino de salir del banco de icebergs. Y sin ayuda del contramaestre.