Las Provincias

Un valenciano en Moncloa

No creo que las necesidades de la Comunitat se satisfagan con un par de ministros valencianos en el Gobierno. Trece o catorce valencianos, algunos más valencianos que otros, han ocupado carteras desde Abril Martorell y se pueden contar con los dedos de una mano los favores que esta docena larga han hecho por la 'terreta'. O con los dedos de un oreja, como contaba Tip.

Ya digo que son valencianos en el más amplio sentido: los que nacieron, se fueron y no volvieron; los que nacieron fuera, pero aquí veranean; los que descendían de padres valencianos o los que, y quizás sean mayoría, solo ejercían de valencianos en campaña electoral. Trillo, por ejemplo, un murciano que se presentaba por Alicante. O Fernández de la Vega, con casa en Beneixida y foto de niña fallera, circunstancias exhibidas con profusión cuando era candidata por Valencia. Margallo, madrileño, tiene casa veraniega en Xàbia y fue cunero en alguna lista por Valencia. Solbes nació en Alicante pero emigró a estudiar y no volvió, si bien gusta de juntarse en Madrid con paisanos de El Pinós para hablar en valenciano, como en su niñez y juventud.

Es ridículo dividir al Gobierno en cuotas, sea origen, sexo o estudios, aunque sabido es que el ministro tipo es madrileño, hombre, licenciado en Derecho y funcionario. Un ministro no está para favorecer sus ámbitos de procedencia, pero parece claro que a los de este perfil habitual más les preocupa un atasco en la Castellana (todos sabemos que la Castellana está en Madrid) que la falta de buena comunicación entre la segunda, tercera y cuartas provincias más pobladas de España, tren que jamás han necesitado usar (pocos saben, y menos los ministros, que Valencia y Alicante son la tercera y la cuarta provincia más pobladas de España).

Escaso es lo que Solbes, Fernández de la Vega, Margallo o Trillo han hecho por la Comunitat porque escaso es lo que se puede esperar de los ministros valencianos aunque lo sean de refilón (ministros o valencianos). Poco o nada, si se les compara con todo un presidente del Gobierno, que por cierto también suele ser hombre, licenciado en Derecho, funcionario y madrileño o con muchos años vividos en Madrid. Un presidente sí que tiene poder. Quizás hasta que no haya todo un valenciano en Moncloa no empiece a funcionar el corredor mediterráneo o se logre una financiación justa. Por eso, puestos a pedir, me pido no un ministro, sino todo un presidente de Gobierno. Un presidente que, como Rajoy va a Galicia, venga a Valencia algún fin de semana a jugar al truc con los amigos de la infancia y haya tenido que desplazarse desde Valencia a Barcelona o a Alicante. Sólo hay que encontrar un político valenciano con carisma. Y a ser posible, que sea hombre, licenciado en Derecho y funcionario. Y que viva en Madrid. En fin.