Las Provincias

EL OCASO DEL MODELO DE OPOSICIONES

En una decisión atípica, la Conselleria ha propuesto reunir en sólo una oposición por cuerpo docente la oferta de empleo para lo que queda de legislatura. «Más vale hacer una oposición con muchas plazas que tres oposiciones con pocas», señaló el conseller Marzà en Les Corts.

El alternar oposiciones, unos años en Primaria y otros en Secundaria, es más propio de autonomías monolingües, que buscan coincidir su convocatoria con las otras de su entorno con el objeto de evitar el efecto llamada. En las bilingües, particularmente la valenciana, lo habitual es no perder año y convocar cada curso para los grandes cuerpos docentes, pues el requisito lingüístico es suficiente barrera para garantizar unas oposiciones de consumo interno. Cito de memoria oposiciones de hace unos años, cuando el 96% de los aspirantes provenían de la Comunitat, un porcentaje que en las oposiciones de Murcia bajaba a apenas el 55% de 'nativos'.

Convocar muchas oposiciones con pocas plazas, efectivamente, es penoso para aquellas especialidades, fundamentalmente de FP y algunas de Secundaria, donde la oferta siempre es reducida, de tal forma que los aspirantes pueden preferir no vivir en una preparación constante, sino que tales plazas se concentren en convocatorias más generosas.

Esto, que funciona bien en este tipo de especialidades, es más dudoso en las grandes, las de maestros y las troncales de Secundaria, en las que la oferta se cuentan por decenas si no por cientos. Ahí, siempre hay aspirantes en preparación, ya sea por la costumbre de tener pruebas cada año o por la búsqueda de su primer acceso a la docencia.

Esta tradición de convocatorias anuales sólo la rompió la crisis económica y la aprobación de una tasa de reposición limitante por la cual la Administración sólo puede, según manda el Estado, sacar a oposición aquellas plazas que van quedando libres por las jubilaciones docentes.

En esto, se vive cierto engaño al pensar que por no convocar oposiciones, se reduce el personal y su coste. Sin ir más lejos, este curso hay 2.871 profesores más que acceden a través de las bolsas de trabajo. Incluso, a partir del próximo ejercicio, se les abonarán los sexenios, por lo que no habrá diferencia entre el coste de un funcionario de carrera y el de un interino. La diferencia será más bien de precarización laboral, pues el funcionario consolida su plaza en unos años y no así el interino.

De hecho, esa es, paradójicamente, la reflexión sindical que subyace en las últimas decisiones de la conselleria en esta materia: da igual la forma de acceso, el objetivo es dar mayor estabilidad en el puesto al docente que ejerce. Así, además de no convocar oposiciones -que mantiene a los interinos y cierra el paso a los recién titulados-, ya se estudia un doble sistema de consolidación: por un lado, que los interinos puedan ocupar la misma plaza más de un curso; por otro, ver la manera de que el interino pase, a través de méritos y no de oposición, a ser funcionario.

Este es el esquema que siempre ha defendido Stepv y que ahora, poco a poco, desarrolla la Conselleria. También es un modelo rechazado por otra izquierda, la que representa CCOO. La izquierda que defiende que la estabilidad laboral se logra a través de las oposiciones y advierte de que si no hay oposiciones y crece la plantilla, el porcentaje de interinos subirá hasta el 25% del total de docentes.

El actual sistema de acceso ya tiene escasa defensa en la realidad, aunque siga reverenciándose como equivalente a la calidad. A grandes números, casi el 30% del profesorado trabaja en Concertada o Privada, y del 70% restante, un cuarto no supera la oposición, entendida como lograr una plaza de las convocadas. Es decir, poco más de la mitad de los profesores ha superado una oposición docente, aunque la gran mayoría (quizás habría que excluir a la privada no concertada) mantiene o no su empleo independientemente de su desempeño laboral. Funcionarios por tener plaza en propiedad, interinos según su orden en la lista y docentes de concertada mientras la demanda y la renovación del concierto mantenga sus horas.

Lo dicho no defiende que a nadie se le eche, ni mucho menos, sino que la relación entre selección docente y oposiciones ha sido quebrada, hace aguas. Y hace más evidente la necesidad de virar hacia un modelo de acreditación inicial y evaluación constante, por el que pasen todos, aunque luego su acceso laboral siga igual de variado que ahora.