Las Provincias

PURA VIDA

Jamacuco en ciernes

Los progres de Europa son como esa vieja dama con pérdidas de orina que se tira de los pelos cuando los USA imperiales amenazan con votar algo que a ellos no les gusta. Los yanquis, esa gente pegada a un Colt, rezuman burrera y nosotros somos muy listos. Hacemos gala de una superioridad moral tan formidable que me siento abrumado. Cuando Ronald Reagan logró la presidencia nos pusimos histéricos. ¿Cómo? ¿A santo de qué un actor mediocre iba a dirigir el mundo? Pero luego resultó que Ronnie y su tono de abuelo Cebolleta conquistó al electorado y hoy sus paisanos le recuerdan como un gran presidente. Trump genera miedo, y con razón, pero me temo que nos ponemos muy finos con algunos aspectos. El muro que pretende levantar, si gana, entre Méjico y su país nos abochorna e indigna. Pero, ¿acaso nosotros no nos hemos blindado con una verja coronada de afiladas concertinas en Ceuta y Melilla? Y Europa paga millones de euros para que Turquía y su proyecto de dictador Erdogan adquiera silueta de muro capaz de contener la riada de refugiados que desea instalarse en nuestras ciudades buscando un futuro mejor. Trump desea amurallarse, como Europa, pero aquí este mimetismo nos escandaliza. Naturalmente, su lado de Casanova de pacotilla también nos subleva, pero obviamos que la señora Clinton tragó lustros con la cornamenta que le encasquetaba su marido y mucha dignidad por su parte no percibimos en esta sumisión que, desde luego, poco favorece a las causas feministas. Nos empeñamos en destripar la política norteamericana desde nuestra óptica europea, pero yanquilandia es otro mundo y parece que nos cuesta comprender este fundamental detalle. Con lo listísimos que somos los europeos y mira que a veces nuestra mollera se revela dura. Si triunfa Trump a más de uno le va dar el jamacuco.