Las Provincias

Declive socialista

El PSOE continúa a la baja. Así lo indica el barómetro del CIS, tras una encuesta realizada entre el 1 y el 10 de octubre. La división interna penaliza a los partidos, especialmente a los de la izquierda. A la decepción que sus votantes pudieron sentir por la fractura interna se le une la sorpresa por un desenlace tan drástico, abocado a la interinidad. Se le une, también, el desconcierto porque la disyuntiva se presentara en términos identitarios y éticos, entre un socialismo de la convicción y otro de la responsabilidad, por evocar las palabras del presidente de su gestora, Javier Fernández. Es de suponer que los votantes expresan preferencias de convicción, siempre a la espera de que sus representados administren la confianza depositada con la máxima responsabilidad. Este es el juego en el que se basa la democracia parlamentaria, más allá de que los candidatos y las candidaturas se juramenten para impedir que los adversarios accedan al poder al que aspiran ellos. Los socialistas no podrán salir del atolladero sin enfrentarse a sus propias reservas mentales. Lo tiene difícil, muy difícil, para postularse como alternativa de gobierno. Los votantes no están evaluando ya su aptitud para pilotar el país; están examinando su capacidad para gobernarse a sí mismos.