Las Provincias

NUNCA SE DEBIÓ PERDER

Sensaciones contradictorias me dejó el partido de ayer del Valenciaen Balaídos. Y me niego a analizar única y exclusivamente lo que sucedió ante el Celta de Vigo, basándome en el resultado final. Porque cuando el equipo juega regular y gana, solemos olvidar lo malo que pudiese realizar, por lo tanto, y ya que perdió, no sólo hablaré de lo que le pudo perjudicar, refiriéndome a su propio rendimiento, no del árbitro, sino también comentaré las cosas que se hicieron bien durante el encuentro.

Y digo esto, porque el Valencia no sólo trabajó bien en la primera mitad, si no que hasta el minuto veinte de la segunda, se hizo acreedor de una posible victoria. A mí me daba la impresión de que si algún equipo iba a marcar eran los nuestros, los visitantes. Y con la ventaja en el marcador en la segunda parte, ya resultaría prácticamente imposible al Celta recuperar puntos antes de que el colegiado señalase el final del partido.

Sí que es verdad que, de entrada, hubo decisiones del entrenador valencianista que llamaron la atención, y no todas ellas compartidas por la mayoría de los aficionados. Por ejemplo, la inclusión de Fede Cartabia en el once inicial. Y no porque no se deba dar confianza al habilidoso jugador valencianista, si no porque hacerle jugar suponía, un encuentro más, la no participación de Munir desde el principio. Y esta sí que es una situación a valorar. Me pregunto muchas veces por qué este futbolista nunca es titular.

A mí, me pareció que el Valencia controlaba, mandaba en el juego. No hubo casi acercamientos peligrosos de los locales, un buen equipo a nivel ofensivo, y eso fue mérito de los nuestros. Es más, es que ni merodeaban el área de Diego Alves. Nunca con peligro suficiente para crear inquietud, y sin la certeza de que marcarían con facilidad. Así lo viví yo hasta ese minuto veinte de la segunda parte. Es cierto que volvimos a tener problemas en ambas áreas, esta vez más en la de ellos que en la propia, y que ya en los segundos cuarenta y cinco minutos, ya desde el cuarenta y seis, otro partido se estaba dando. El Valencia más atrás, y permitiendo que se equilibrase un partido que nunca se debió perder.

Además de esa nueva perspectiva creada desde el principio de la segunda mitad, y como dije antes, a partir del minuto sesenta y cinco, el Celta se animó definitivamente, se atrevió, arriesgó y acabó ganando. Un equipo como el Valencia, que no disputa competición europea alguna, jamás puede sucumbir a nivel físico y futbolístico en los últimos veinte minutos de encuentro. Ya son muchas semanas aquí con Prandelli, me gusta lo que quiere, me gusta lo que desea alcanzar y la forma en la que lo quiere lograr, pero los jugadores, o no acaban de colaborar al cien por cien, o no les da para mucho más.

Con lo que llegamos de nuevo al debate ya creado en las últimas semanas de si realmente se puede o no exprimir, y extraer más y mejor rendimiento a esta plantilla. Dos semanas para seguir machacando ideas e intenciones, dos semanas para digerir una nueva derrota y la situación en la que el equipo se encuentra. Reflexión necesaria.