Las Provincias

MISIONES CATÓLICAS

Ver a Dios? Sí, se le ve en los gestos de entrega. Si Dios es el responsable de tal entrega completa, ¿cómo no querer que esté cerca de nosotros, incluso cerca de aquellos que no conocemos el idioma para hablarle?», ha planteado recientemente una periodista que se declara no creyente, en su pregón del Domingo Mundial de las Misiones católicas (Domund), pronunciado en la Basílica de la Sagrada Familia de Barcelona. La periodista explicó el trabajo que llevan adelante los misioneros católicos a través de la evangelización y la caridad cristiana. Denunció que la evangelización católica «ha sufrido los ataques más furibundos, sobre todo por parte de las ideologías que se sienten incómodas con la solidaridad cuando se hacen en nombre de Cristo. ¿Por qué ir a ayudar al prójimo es correcto cuando se hace en nombre de un ideal terrenal, y no lo es cuando se hace en nombre de Dios?», se ha preguntado.

Reivindicó la importancia de la evangelización como fuente de civilización, que entronca a su vez con los derechos humanos de la Carta de las Naciones Unidas. Y afirmó: «Desde mi condición de no creyente quiero decir que la misión de evangelizar es, ante todo, una misión de servicio al ser humano». Los católicos hemos de ser valientes y afirmar, con nuestro ejemplo, que la Caridad es el motor que mueve a millones de cristianos a lo largo de la historia a salir de su comodidad para ayudar a los invisibles; y afirmarlo para dar respuesta a un no creyente, cuando se pregunta: «¿Quiénes somos nosotros, gente acomodada en nuestra feliz ética laica, para poner en cuestión la moral católica, que tanto bien ha hecho a la humanidad?». Curioso es que un no creyente haya dicho públicamente que la llamada del Papa Francisco a salir de la tierra, que ha inspirado el lema del Domund este año, es una llamada que «nos interpela a todos: los creyentes, los agnósticos, los ateos, a los que sienten y a los que dudan, a los que creen y a los que niegan, o no saben, o querrían y no pueden".

Las misiones católicas recordadas en el Domund son una ingente fuerza de vida, un inmenso ejército de soldados de paz, que nos dan Esperanza a la humanidad, cada vez que parece perdida. Recordémoslo en nuestros actos y oraciones.