Las Provincias

Medios de comunicación y discapacidad

Hace algo más de dos décadas se emitía en una de las cadenas privadas de televisión un programa de entretenimiento entre cuyo público, en lugar destacado por el encuadre de las cámaras, había una niña con síndrome de down. En el intermedio del programa alguien consideró que su imagen no casaba bien con el glamour televisivo y la sacaron del plano. Cuando se reinició el programa tras la publicidad, la habían colocado al fondo.

Lo que pudo ser una ocasión para la normalización sirvió para causar daño a una menor y ofender a su familia. Y con ellos, a las 35.000 personas con down en España, a sus 200.000 familiares y allegados y, por extensión a cualquier persona con una discapacidad o una enfermedad rara, más de 4 millones en nuestro país. Y otros muchos más indignados por una actuación así.

El 26 de enero de 2009 se emitía uno de los programas más novedosos de la televisión pública de los últimos años, 'Tengo una pregunta para usted', donde los políticos respondían en directo a las preguntas de un variado grupo de ciudadanos. En el programa del presidente Zapatero le tocó preguntar a una chica joven, Izaskun, que se interesó por las medidas a favor de las personas con discapacidad. Dedicar una pregunta a este tema, a menudo ignorado, era importante; pero lo fue mucho más que la hiciera una chica con síndrome de down. Su diálogo con el presidente fue el minuto de oro de esa noche, con unos 7,8 millones de espectadores, y sería uno de los momentos de más audiencia televisiva de ese año, sólo por detrás de los eventos deportivos.

La actitud valiente de los realizadores del programa permitió que ese día Izaskun y su familia se sintieran orgullosos y contentos, y con ellos los millones de personas y sus familiares que conviven a diario con cualquier forma de discapacidad. Ese día sintieron más lo que nunca dejan de ser: ciudadanos y miembros de la sociedad como cualesquiera otros. Ese día sintieron la satisfacción de sentirse tan protagonistas como un gol o todo un Presidente del Gobierno: seguro que a muchos espectadores se les hizo un nudo en la garganta; y aún más: seguro que algo en el cerebro de muchas personas cambió un poco -o más que un poco- esa noche.

Entre uno y otro programa no sólo hay dos décadas de separación. Hay la enorme distancia que media entre dos mundos opuestos: el de la discriminación y el de la inclusión. La pregunta de Izaskun forma ya parte de la historia del lado bueno de la televisión: de cómo los medios pueden hacer mucho por mejorar la sociedad y contribuir a elevar el índice de desarrollo, porque lejos de medirse por la riqueza disponible, la calidad de vida una sociedad se mide por el trato que da a quienes conviven en su día a día con alguna particularidad funcional.

2009 fue un año único para la integración mediática de las personas con discapacidad. También el cine quiso sumarse al cambio. En la noche más glamourosa del cine, dos de los Goya de ese año -mejor actor revelación y mejor canción original- fueron para Juan Manuel Montilla, El Langui, un joven rapero y actor con parálisis cerebral. La parálisis cerebral en la alfombra roja de las estrellas.

El Langui subió al escenario con sus dificultades, su arrojo y su buen humor, y dedicó el premio, entre otros, a sus padres, por ponerle siempre el Nesquik bien alto y así tener que esforzarse para alcanzarlo. Lo que diferencia a las personas con discapacidad es esto: tienen que esforzarse mucho más por hacer y conseguir a diario lo que otros tenemos fácil. Y eso les hace también más conscientes de cada uno de los pequeños retos y alegrías de la vida.

Cuando El Langui acudió a la gala se encontró con una sala que no estaba adaptada. Esta es la parte que corresponde a la sociedad: eliminar las barreras, físicas y mentales, que puedan encontrar día a día las personas con discapacidad al coger un autobús, leer una noticia, estudiar una carrera o salir en un programa de televisión. Los medios pueden contribuir mucho a la hora de suprimir los bordillos mentales de la sociedad.

De ahí la importancia de documentos como el que se presentó esta semana pasada en la Organización Médica Colegial -el organismo nacional encargado de velar por la deontología y la ética médicas-, un informe sobre el tratamiento de la discapacidad y los medios de comunicación. El acto, presidido por la Reina, siempre sensible a estos temas, sirvió para llamar la atención sobre el papel crucial que los medios y sus profesionales pueden jugar a la hora de tratar correctamente estas cuestiones, más allá de los prejuicios o el desconocimiento.

El documento ha sido elaborado por la Comisión de Deontología de la FAPE (Federación de Asociaciones de Periodistas de España), la encargada de hacer valer la deontología periodística en nuestro país. Alguno de sus miembros ha dedicado gran parte de su trayectoria profesional a mejorar la relación entre los media y las personas con alguna discapacidad y sus organizaciones, tarea que lleva mucho adelantado gracias a contribuciones como ésta, que recuerdan a los profesionales de la comunicación la importancia crucial de una labor bien hecha, siempre guiada por la ética.