Las Provincias

Los Reyes Magos

Llegaron los Reyes Magos, el nuevo Gobierno valenciano, allá por el mes de j unio de 2015, después del pacto del Botánico, montados en sus camellos. Uno de ellos no era un mago, da igual, era una maga, la Sra. Oltra. Con sus amplias sonrisas, con sus grandes promesas, estaban con los más necesitados, con los que eran distintos, con los que padecían, fueron días de gran alegría. Y prometieron un mundo feliz. Todos seremos iguales. Todos seremos felices. Ellos, los Reyes, todo nos lo proveerían. Ningún desahucio, más escuelas, más becas, mejor sanidad, residencias para los ancianos, más financiación, ningún nepotismo o amiguismo, más transparencia, una Valencia sostenible en todos sus barrios, tráfico más fluido, respeto a los disidentes, etc. etc. etc. Por arte de magia, jamala já, jamala jí. Tendríamos todos (y todas, dirían ellos) de todo. Nada nos faltaría. Tendríamos un mundo justo y feliz. Pero una vez ocupados sus sillones, sí, esos sillones del poder, ese poder al que aspiraban tanto tiempo, nos hemos dado cuenta del cuento. Las cosas no salen de una chistera. Salen del esfuerzo diario, del trabajo de cada uno de nosotros. De la gestión bien hecha. De lo que aportamos uno a uno (ellos añadirían, una a una). Ellos querían administrarlo todo, todo. El mundo les pertenece. Los demás, aunque no estemos de acuerdo, a callar y a obedecer que para eso ellos gobiernan. Aunque lo hagan mal, aunque solo gobiernen para los suyos. Da igual, son los Reyes Magos, aunque haya una maga. ¿Cuándo nos daremos cuenta que los Reyes Magos debemos ser cada uno de nosotros y no ellos? ¿Cuándo nos daremos cuenta que, cuando la realidad nos mira de frente, nadie nos soluciona las cosas, más que nosotros? Pero da igual, votémosles a ellos, a los Magos, aunque uno y muy importante es una maga. Y una vez votados, nos hemos dado cuenta que todas sus promesas, son vana ilusión, puro humo, incienso, que son los Magos. Y lo suyo, un buen teatro. Ahora a gastar lo que no tenemos, con RTVV a la cabeza. Pero, cuidado con no coincidir con ellos, porque como a los niños malos sólo nos dan carbón. A los suyos, juguetes. y hasta cuando puedan pagarlos. Y cuando no, vendrán los niños malos (los otros partidos, los de la oposición) a enderezar su entuerto. Espero que por el bien de todos, eso pueda ser posible.