Las Provincias

Pasar página

Las declaraciones del ministro Iñigo Méndez de Vigo, en su calidad de portavoz del Gobierno, confirmaron ayer el propósito del Ejecutivo Rajoy de compatibilizar la continuidad en la política trazada hasta ahora con el logro de acuerdos que aseguren la estabilidad de la legislatura. Para alcanzar ese equilibrio el Gobierno tiene a su disposición el documento de las 150 medidas acordado con Ciudadanos. Iniciativa sobre cuyo desarrollo concreto ya ha sido requerida la presencia de los distintos ministros en sede parlamentaria por parte del grupo que preside Albert Rivera. Porque la continuidad que pretende dar el Ejecutivo a las mejoras que viene experimentando el país en materia económica y en el ámbito del empleo tampoco será tal si no se aviene a revisar su política anterior en determinados aspectos, precisamente con el objetivo de avanzar en esas mejoras. La propia idea de la continuidad presentaría fallas si el Gobierno llega a creerse de verdad que la recuperación se ha producido exclusivamente gracias a la actuación del Ejecutivo anterior del PP, y que ninguna variación parcial o sectorial sobre la misma hubiera generado resultados más positivos. El primer mandato de Rajoy ha contribuido, sin duda, a que las cosas no fuesen a peor, y ha puesto las bases para el crecimiento. Pero de ahí a pretender que no cabía mayor y más productiva inversión en los presupuestos generales de los últimos años, a soslayar los efectos de la reducción fiscal en 2015, a olvidar la sucesiva corrección de los compromisos de déficit ante Bruselas o a presentar una Lomce que no acaba de aplicarse como la causa material de la reducción del fracaso escolar va un trecho que, superado el trámite de investidura, el Gobierno debería dejar a un lado. El pasado viernes comenzó la andadura de un Gobierno en minoría que necesita actuar de cara al futuro inmediato sin consumir energías para justificar los últimos cinco años de poder. El Ejecutivo Rajoy tiene que prescindir cuanto antes de la 'continuidad' como argumento, puesto que ya ni siquiera le sirve como recurso de autoafirmación. Por eso debe proceder a pasar página y comprender que afloran nuevos problemas y sobre todo nuevas oportunidades. Precisamente las oportunidades del acuerdo.