Las Provincias

LA COBRA

Dado que ya tenemos ministros y todos juran que se entregarán denodadamente por el bien de España y sus habitantes, o sea ustedes y yo, creo que ha llegado el momento de pensar, si es que alguna vez lo hemos dejado de hacer, en examinarnos para ver si lo hacemos bien o mal.

¿Bien o mal qué? Por ejemplo, besar. ¿Besa usted bien en plan antiguos «besadores» de Hollywood o le hacen la «cobra», porque es usted un muermo, con perdón? El Presidente nos ha hecho «la cobra» a los valencianos. El poder valenciano está a la baja.

Hay otros asuntos que han captado el interés colectivo estos días. Es el caso comentado por millones de telespectadores. ¿Bisbal le hizo «la cobra» a Chenoa? El asunto tiene miga.

¿Le han hecho «la cobra» alguna vez, o el abrazo koala? No pasa nada. Entrénese, hágase ermitaño, vuelva al convento u opte por ser cartujo.

Nos podríamos examinar. Ahí sí que hay revalidas. Pensemos en las relaciones personales y en cómo nos tratan ellas o nosotros las tratamos a ellas. Estos días España, la otra España a la que no le importa mucho si el ex presidente Zapatero «levanta», dicen, del orden de 150 mil euros del ala/año por su condición de ex, más lo del Consejo de Estado.

Algunos pensaban y decían que era un blando o un tonto, aunque Alfonso Guerra le tomo enseguida la medida y acuño lo de «bambi de acero».

Tampoco le interesa mucho al personal si Sánchez va a da la vuelta a España en 80 días, para recabar adhesiones a su posible regreso; quiere votos más que golpes en la espalda, desea ser nominado más que le den besos las señoras aprovechando que pasaba por allí.

Antes de que se me acabe la columna, debo insistir en la necesidad de saber el momento para el beso. Hay que evitar «la cobra», pase lo que pase.

¿Somos cariñosos y atentos, sin ser acosadores? No ser pegajosos. Nada de baba. Mucha mirada previa, dejarse caer sobre el cuerpo sin agobiar y aproximarse lentamente con la boca semi abierta, digo. O sea tantear el terreno. Pactar siempre.