Las Provincias

LUNES

Javier Tebas se inventó los partidos de los lunes para fastidiar. Los lunes se disputan encuentros de Primera División de forma casi clandestina de esos que no parecen de Primera División y para equipos como el Valencia resulta casi ofensivo aunque quizá haya que hacer un acto de contrición y asumir, más allá de lo atípico que pueda resultar un partido en lunes, que el Valencia ha venido haciendo tan rematadamente mal las cosas en los últimos años y toca jugar el lunes de vez en cuando para purgar culpas. No hace tantos años un duelo entre Deportivo y Valencia era un plato fuerte de la Liga. Hoy no. Sin ningún lugar a dudas la mejor forma de salir de ese horario 'serie B' sería jugar de forma bien distinta a como lo hizo el Valencia el lunes en Riazor. Arrancar un empate lejos de Mestalla podría ser un buen resultado en una situación 'normal' si se obtiene de una forma digna. Pero el reparto de puntos del lunes por la noche no deja en buen lugar al Valencia de Prandelli porque el Valencia vive en la anormalidad más absoluta desde hace unos años y porque el partido que disputó el Valencia en Riazor no es digno de un equipo que pretende Champions. Obviamente a la hora de señalar responsables el técnico italiano no cuenta y lo que deja entrever lo ocurrido en La Coruña es que, pese a que Prandelli parece tener muy claras las cosas y un espíritu autocrítico tan inusual en el club, toda la paciencia va a ser poca porque la construcción de la plantilla es el resultado de la sinrazón y el míster no tiene responsabilidad ninguna. El técnico transalpino va a tener que sacar petróleo de la nada a base de reclamar atención y esfuerzo donde no cabe reclamar otras cosas. El proyecto deportivo valencianista -si es que lo ha habido en los últimos dos años- es un canto a la chapuza: demasiado tiempo 'escupiendo al cielo' sin orden ni concierto que pasan factura y a un precio prohibitivo. Prandelli debe tirar de oficio y echarle imaginación pero no puede inventarse un lateral izquierdo cuando no lo hay porque el director deportivo contrató a uno con una lesión crónica, ni confiar el pivote del centro del campo en un único futbolista porque no lo hay fiable con lo que se ve obligado a alinear dos en detrimento de otras líneas con resultado discutible, ni contar con los goles de un delantero centro nato goleador porque el club decidió este verano que no era necesario: seguramente pensó Pako ( yo no me lo creo pero tampoco ha tenido el valor de desmentirlo) y Suso lo bendijo, que los guardametas rivales se apartarían ante la presencia de los 'falsos nueves' con los que íbamos a revolucionar la Liga Española.

Por todo lo expuesto y mirando la clasificación creo, sinceramente, que el valencianismo debe rearmar su paciencia y su fe. El entrenador exprimirse las meninges. Algunos futbolistas hacérselo mirar. El propietario no jugar con cosas que no tienen remedio y el director deportivo taparse un poco, no sacar pecho y trabajar más.