Las Provincias

LA COBRA

Extraña sensibilidad la mía... Si observo una matanza zombi teñida de sangre y casquería me entra la risa y mi solitario corazón se anima ante la escabechina; en cambio, si de pasada coincido con la muchachada de Operación Triunfo reunida tantos años después experimento una tristeza imparable que me deja el alma arrugada. La canción ligera me descompone como la kriptonita a Superman o el ajo a Drácula. Imposible huir de la cobra que Bisbal le dedicó a Chenoa. Pero no sospechaba que el desplante de reptil venenoso alcanzaría categoría de estado. Mis amistades tuiteras me informan de la participación en esa red de varios miembros (y miembras) podemitas. Errejón, Rita Maestre, Espinar... Opinaban en serio, la mar de doctos, sobre el acontecimiento de escorzo que escapa del picotazo besucón. Un mínimo de decencia nos obliga a rechazar los trinos de canción ligera que sólo contribuyen a horterizar más el ambiente. Pero claro, la joven tropa podemita creció bajo la sombra de OT y esto les debió devastar el tímpano. Nunca conocieron el mítico programa de Paloma Chamorro 'La edad de oro' y cuando tus referentes musicales son las engoladas voces de karaoke eso se paga. La nueva política muestra de nuevo su escasa sensibilidad y su mente roma en detalles así. Claro que también encontramos esa astucia populachera y esa querencia por 'la gente'. ¿La gente se apasiona con OT? Pues como nosotros somos gente, gente guay, gente moliente, gentecilla normalucha, participamos activamente en la polémica cobra de Bisbal a Chenoa y, además, escogemos bando que para eso somos peleones y comprometidos. Si una parte de los podemitas hunden sus raíces culturales en OT, me temo que todavía debemos desconfiar más de ellos. Y, desde luego, a mí que no me busquen entre la gente que goza con la cutre pachanga melódica.