Las Provincias

LA MULTA

El malherido PSOE, al que pretende apuntillar su último secretario general, sigue por fortuna vivo. Ni siquiera Sánchez ha logrado conseguirlo, pero se ha refugiado en tablas corneando no solo a todo lo que se mueve, sino a lo que está quieto. Son unas fechas propicias para que los muertos políticos resuciten. Danza macabra, danza milagrosa. Los muertos que matan los partidos políticos gozan de buena salud y no dejan que sus asesinos descansen en paz. El señor que decía que nunca -qué palabra en un diccionario político- se desmarca de su campaña. ¿Es otro o es el mismo? Ha reconocido algo que jamás conoció: que España es una nación de naciones, y ha cogido su coche para darse una vuelta. Pablo Iglesias, que es el que de verdad sabe lo que quiere, duda de la sinceridad del exlíder, aunque no más que él, que es la duda metódica ocasional, según se mueven sus certezas. O sea, que a Sánchez no lo calumnia nadie que le llame botarate.

Como todo se arregla con dinero, ya que poco es mejor que nada, lo que queda del PSOE va a multar con 600 euros a los quince diputados que votaron 'no', rompiendo la llamada disciplina de voto, que jamás había estado entera. ¿Alterará en algo la economía de los señores diputados esa multa? La cantidad puede ser considerable para muchos socialistas, pero no lo es para quienes dirigen el socialismo. El resurrecto Sánchez desea acercarse a Podemos aunque se aleje del PSOE, pero todo se confunde cuando hablamos del pueblo y utilizamos su santo nombre en vano. No hay que desanimarse pase lo que pase, ni siquiera cuando no acaba de pasar. Rajoy ha jurado como presidente del Gobierno y este jueves anunciará los nombres que formarán parte del nuevo Ejecutivo, al que ni los más optimistas auguran una larga vida. Los ministros se podrán muy contentos y se preguntarán qué pueden hacer por su patria, además de pronunciar discursos o de encargar a alguien que se los haga.