Las Provincias

Montón y Puig buscan su sitio

Carmen Montón, la consellera de Sanitat y Otras Cosas, ha perdido sus avales, su equilibrio político y su sitio, que hace unos meses era un lugar privilegiado. La carrera de Montón siempre ha ido en ascenso hasta alcanzar su punto culminante con las llegadas de Pedro Sánchez a la secretaría general del PSOE y de Ximo Puig a la presidencia de la Generalitat Valenciana. Hace apenas unos días, Montón se sentaba junto a Sánchez en el Comité Federal y junto a Puig en la mesa del Consell.

Pero no siempre se puede estar en el lugar adecuado y en el instante preciso, como hasta ahora le había ocurrido a Montón. Entre sus dos grandes valedores comenzaron las distancias en mayo, porque Puig se empeñó en ir con Compromís y Podemos en una lista conjunta al Senado, y Sánchez gritó su primer 'no', que dolió a Puig en lo más profundo de su alma socialista. En ese momento, recuérdese, Puig no sólo buscaba coaliciones «de progreso», diría él, sino que también coqueteaba abiertamente con su colega Puigdemont.

La venganza llegó para Puig cuando dimitió con la mayor parte del Comité Federal en desacuerdo con Sánchez, que buscaba otro Gobierno también «de progreso», así es el mantra, con populistas e independentistas populistas. Atención a la maniobra: Puig, que antes había querido ir con Podemos y Compromís, se ponía en contra de Sánchez porque éste quería pactar con Podemos. Puig dimitió, pero Montón no. Qué me dices. Montón, hasta el final, apoyando a Sánchez y en contra de Puig. Sucedió que cayó Sánchez y que Puig continúa gracias a que pese a haberse sumado a la cantinela del 'no' a Rajoy por aquello de la financiación y otras gaitas del gallego, cambió su 'no' por una abstención.

En política todo se magnifica como en Gran Hermano, pero bastan unos días de silencio, si las partes quieren, para que las cosas vuelvan a la normalidad. Algo así hicieron Puig y Montón: callar, que convenía a ambos. Pero en el ínterin Montón se destapó con otra de las suyas, que la consellera no disimula a la hora de repartir cargos entre amigos o familiares y no tuvo inconveniente en contradecir las promesas de transparencia del Consell y la vigilancia de Transparencia del Consell, un organismo 'ad hoc' que ni acaba ni acabará de funcionar. Lo que le faltaba a Oltra, que enseguida apuntó con el dedo a quien designaba con el dedo.

Así que sin Sánchez, contra Puig, sin Oltra y en la picota. Sin rumbo. Montón ha perdido el equilibrio habitual en ella. También parece ir a la deriva Puig, sanchista, ex sanchista, negacionista de Rajoy y abstencionista, con o sin financiación. Montón y Puig están perdidos, lo cual no es de extrañar en un PSOE a la deriva que de rebote deja en la deriva al PSPV. Sí, también los socialistas valencianos, de los que Puig y Montón son la mejor muestra, tendrán que encontrar el espacio perdido.