Las Provincias

El grandecito salvaje

Lo más sorprendente Rufián no lo ha dicho en el hemiciclo, donde lleva tres intervenciones más cerca del tío del tren de la bruja que de esa especie de Unabomber parlamentario que pretende ser. Lo más sorprendente lo dijo el domingo en el programa de Ana Pastor (va de una Ana Pastor a otra, y las dos lo dejan hablar). Una cosa es que haya que admitirlo en el Parlamento. La democracia tiene estas cosas. E incluso Rufián tiene su público. ¿Pero llevarlo a la televisión voluntariamente? Dijo en 'El objetivo' que a él la educación no se la dio el Estado sino el trabajo de sus padres. ¿Qué educación? Si es como si hubiésemos vuelto a encontrar a Víctor de Aveyron, el niño que apareció en 1790 en un bosque cerca de Toulouse y del que Truffaut hizo una película ('El pequeño salvaje'). Si ni Ana Sullivan podría hacer carrera de él. La sordociega Helen Keller parecía más fácil de educar. ¿El trabajo de cuántos padres se habrá malogrado así?