Las Provincias

¿Y PARA QUÉ LOS HUSOS?

Presentó el jueves Les Corts una declaración en la que reclama al Gobierno que se piense lo de cambiar los husos horarios, pues sería una manera de favorecer al turismo y, de paso, abrir el debate sobre «la reforma de los horarios para poder conciliar mejor la vida familiar», según explicaba un parlamentario. No deja de sorprender que la Cámara utilice su tiempo y recursos, siempre escasos, para instar al Ejecutivo central sobre asuntos de horarios teniendo en cuenta lo mal que se emplean aquí los que dependen de nuestros parlamentarios y dirigentes.

Una de las peores cosas del periodismo son los horarios, pues las noticias no pasan cuando a uno le sale de las narices. Los que pueden gestionar, de alguna manera, sus tiempos profesionales son, en este sentido, afortunados.

El pasado miércoles, el presidente de Les Corts, Enric Morera, interrumpió la sesión matutina a las 14.50 horas y señaló que se retomaría a las 17 horas. Dos horas con dos narices. Para comer, claro. Se abrieron las carnes de algún parlamentario con apego a sus hijos y a esa «vida familiar» a la que se alude recurrentemente. 130 minutos de intervalo en el pleno parlamentario por la gracia presidencial, una costumbre heredada de anteriores presidencias, como si tal cosa. Luego, cuando acaban tarde, se quejan, hacen selfies e incluso hay algún parlamentario y asesor que te llama la atención porque les reprochas que en las semanas con algún día festivo o alguna fiesta popular de la Comunitat, no aparezca por las oficinas ni el Cristo redentor. Allí están sus señorías para hacer leyes, y se supone que algún poder tendrán para cambiar las suyas propias, las que señalan que haya jornadas inacabables durante el Debate de la Comunitat. Quieren convencer a ese 75% de la ciudadanía que trabajamos en el ámbito de la empresa privada para que nos acoplemos al horario de los profesores, y así implantar la jornada continua en las escuelas, pero en Les Corts son incapaces de recortar las dos horas y pico que se dan para comer, con el tipín que lucen la mayoría de los diputados.

No están mucho mejor en el Consell, donde también se supone que hay intención de hacer mucha pedagogía para hacer entender a la población, al empresariado y tal, sobre la importancia de conciliar y tal. Sin embargo, el viernes, se presentaron los presupuestos después de pegarse un maratón de horas sin dormir en la Conselleria de Hacienda. Que digo yo que sería interesante que los altos funcionarios descansasen lo pertinente para que las cuentas públicas presenten un aspecto factible. Sin embargo, no es así, y en vez de intentar ser discretos, en el Consell alardean de que, después de la panzada brutal de cifras y balances, pues este puente podrán echarse a dormir, y aquí paz y después gloria.