Las Provincias

EL NIÑO DE LA FOTO

Hace años, alguien le hizo una foto a los jugadores de la selección valenciana. Allí estaban el mismísimo Genovés, Fredi, los hermanos Sarasol, los Pigat... Y en una esquinita de la foto, al lado del seleccionador, Vicente Alcina, un niño rubito, con pantalón corto, minúsculo al lado de tanto hombretón, aparecía en cuclillas.

Ese niño es hoy el nuevo campeón individual. Quién sabe si más grande que algunas de aquellas figuras que, plantadas como secuoyas, aparecían a su lado. Ahora él es el gigante y los demás ya son pasado, recuerdos que se van difuminando.

A mí me gustó más Soro III que Puchol II, el nuevo campeón. Al resto de Massamagrell le vi buscar más cosas dentro del trinquete, pero su rival acababa con todo a la brava. Pelotazo y a la galería. Si tienes esa capacidad, la verdad es que sobra todo lo demás. Y Pucholet, como le llaman en Vinalesa, que para algo es el hijo de Puchol, elegante resto de los 90, es un porento de los rebotes y tiene un brazo demoledor.

A mitad partida ya había perdido la cuenta de las pelotas que encaló en la galería. ¿Treinta? ¿Cuarenta? ¿Cincuenta? Vete tú a saber. Pero la clave no estuvo ahí. El triunfo también se lo debe a Oltra, ese feridor regordete, una vieja gloria reconvertido a feridor, que le convenció de que, a pesar de que se sentía tan poderoso, era mejor tirar de maña en el dau, buscar la tela y dejar que la pelota cayera muerta en el pozo de Pelayo, donde era imposible devolverla. Así logró contener la remontada de Soro.

A Bene Vijuescas, un veterano aficionado de Vinalesa, algo así como su mentor, apenas le salía la voz de la emoción. Se levantó a las seis y mandó a su hijo David que preparara el desayuno para Puchol y su equipo. Esta semana le ha acompañado a Pelayo en todos los entrenamientos y lleva desde que era aquel 'xiquet' de la foto soñando con un día como éste. Bene, ¿y ahora qué?