Las Provincias

LIBERTAD VIGILADA

Nos siguen importando más las opiniones que los datos, pero la economía española, que no hay que confundir con la de los españoles, va a crecer en un 3,3%. ¿Cómo no nos alegramos? ¿Será verdad que estamos tan acostumbrados a perder que ganar nos enfada? Después de un año sin Gobierno, nadie puede decir que seamos un país ingobernable. No estamos peor que nunca porque estamos como siempre. Incluso los que no tendemos al optimismo debemos reconocer que el IPC se aleja de tasas negativas, dicho en el lenguaje de los contables políticos. Hay solo 4.320.800 desempleados, porque han conseguido convencernos de que los que ganan 400 euros al mes han conseguido un empleo y deben aferrarse a él. A nuestro nuevo presidente, que por cierto es el mismo que estaba en funciones, le espera una tarea tan difícil que es limítrofe con lo imposible. Tiene que buscar un nuevo equipo si quiere seguir jugando en la primera división europea que nos corresponde y evitar las temidas terceras elecciones. Su enemigo principal es el odio, que Rajoy confía en superarlo el jueves que viene, ya que el viernes se producirá el traspaso de carteras vacías.

Lo peor de la nueva etapa es que no va a ser nueva. Hay que cumplir los pactos, aunque solo sea para demostrar que su único objetivo no siempre es vulnerarlos. ¿Quiénes serán los nuevos servidores de la patria que sustituyan a los que quedaron inservibles? Para limpiar la casa quedan algunas habitaciones por barrer y bastantes preguntas sin respuesta. Entre ellas la del portavoz de Esquerra, Gabriel Rufián: «¿No les da vergüenza que sólo les quede de izquierda sus sitios en los consejos de administración?». En opinión de Podemos, el destrozo del PSOE ha liquidado el bipartidismo. Pero eso no será para este jueves próximo, sino para otros jueves donde también se repartan globos. Somos como niños y nos gusta ver cómo explotan en el aire, que es de todos.