Las Provincias

A gobernar

Dicen que Mariano Rajoy se ha reinventado pero por fuera parece el mismo: después de casi un año intentando ser de nuevo presidente resulta que necesita otros cinco días más para pensarse con que ministros quiere contar. Lo cual, aparte de recordarnos la lentitud con la que sopesa siempre sus acciones, nos indica que seguramente tiene bastante de cierto lo de que se quiere reinventar, si no a sí mismo, a su entorno: esta vez no desea equivocarse designando a sus principales colaboradores como hizo hace cinco años.

El nuevo presidente es muy consciente de que le espera una Legislatura muy complicada, que durará lo que dure su capacidad para dialogar constantemente con los demás partidos. Para aprobar cualquiera de sus proyectos, empezando por los Presupuestos Generales del Estado, tendrá que soportar las continuas exigencias, muchas veces caprichos, de Ciudadanos y hacer guiños al PSOE para que por lo menos le vayan permitiendo gobernar al tran tran con su abstención. Por eso necesita ministros negociadores, flexibles, con buena imagen y que le sean leales al cien por cien, capacidades difíciles de encontrar incluso en el partido menos resquebrajado, que es el PP.

Si Rajoy se toma cinco días para diseñar su Gobierno es porque quiere cambiarlo de arriba a abajo. Por lo que ya se conoce va a limitar los poderes de Soraya Sáenz de Santamaría y mantener a los ministros que han demostrado las capacidades que ahora le parecen indispensables: Fátima Bañez, que ha mantenido un permanente diálogo con los líderes sindicales y encabezó la delegación del PP que negoció el pacto con Ciudadanos; Rafael Catalá, que pacificó el mundo de la Justicia cuando sustituyó a aquel Ruiz Gallardón que tenía soliviantados a jueces, fiscales, notarios y todo lo que caía dentro de su competencia. E Iñigo Mendez de Vigo, el que flexibilizó la Ley de Educación impuesta por su antecesor.

El lío que inquieta al presidente es el de su equipo económico, que estuvo mal planeado desde el comienzo, sin cabeza visible y con un enfrentamiento político y personal entre los ministros de Economía y Hacienda. El dilema De Guindos-Montoro habrá de solucionarse de una vez.

Los cambios, profundos, que plantea el ocupante de La Moncloa indican que este tiene como objetivo el de durar. Con un PSOE hundido y una izquierda dedicada a despellejarse entre sus facciones, Rajoy piensa que puede vadear los inconvenientes de su minoría y aguantar cuatro años mas para terminar consiguiendo la recuperación económica total. Los primeros ocho meses, calcula, serán los mas difíciles para su Gobierno y a partir de mayo podrá desenvolverse con mayor comodidad. Porque de mayo en adelante tendrá de nuevo la capacidad de convocar elecciones, que es lo que temen socialistas y Ciudadanos. Si acierta con un buen Gobierno el miedo a las urnas será el factor que le permita gobernar a gusto.