Las Provincias

Cualquier cosa menos municipales

La idea que llevan en mente los distintos protagonistas acerca de cómo se tendría que reconstruir la RTVV es de un naïf que asusta. Si días atrás nos maravillábamos de que periodistas hechos y derechos estén promocionándose para alzarse con un cargo que se ha de cubrir por concurso-oposición a menos que se incumpla la ley de creación del ente, hoy no podemos por menos que sorprendernos de que el secretario de Comunicación, J.M. Vidal Beltrán, piense que existen realmente 40 emisoras municipales susceptibles de ser integradas o de funcionar como una cadena paralela de la futura Ràdio 9, aunque sólo sea, inicialmente, a efectos informativos. Con independencia de que la Generalidad no necesita sumar un solo altavoz más para hacerse oír, tal es la tupida red de emisores y reemisores con que cuenta, es evidente que el señor Vidal desconoce cómo está realmente el patio radiofónico valenciano.

¿40 emisoras municipales? Jardiel Poncela dudaba de que alguna vez hubiera habido once mil vírgenes, ¿y el secretario de Comunicación cree a pies juntillas lo que indican los registros oficiales de su departamento, una covachuela que, por si no lo sabe se lo diré yo, no ha cumplido con su cometido jamás de los jamases y ha dejado campar por sus respetos a piratas, bucaneros y asaltadores del dial de toda laya y condición? Ángel mío. 40 son las radioalcaldías que continúan emitiendo al amparo de una ley que no ha aportado mucho más que ruido e interferencias al espacio radioeléctrico valenciano. Pero que conserven su carácter municipal original no habrá ni la mitad de la mitad. Por lo que, antes de embarcarse en novelas de caballerías y, por supuestísimo, antes de proceder, como anuncia, a una regularización general de las existentes por el simple hecho de estar inscritas como tales, convendría que el señor secretario las sometiera a una inspección. La totalidad de las que yo conozco, por lo menos, están para que las cierren por hache o por be. O por hache y por be. Y es que la que no emite a una potencia superior a la permitida, lo hace desde un punto alejado de su término municipal, se precia de cubrir cinco comarcas, compite en punto a programación (y zafiedad) con los operadores legalmente constituidos y/o funciona con una estructura mercantil que incumple lo dispuesto a este respecto, porque si no están arrendadas es que están subarrendadas. Y desde luego salen al aire con indicativos que nada tienen que ver con el nombre del municipio.

Los propietarios de las antenas, que se están lucrando a base de lanzar al éter la señal de todo aquel que abone la mensualidad correspondiente, se lo podrían haber explicado al señor secretario. Pero para eso tendrían que haberse tomado la molestia de contestar a la carta que les envió pidiéndoles que le identificaran a sus clientes. Y dudo mucho que lo hicieran.