Las Provincias

VÍSPERAS DE CASI TODO

Qué manía esa de querer ser felices a toda costa, aunque sea a costa nuestra. Queremos edificar con cenizas antes de apagar el incendio y no aprendemos del buen Papa, que quizá esté un poco desnortado. Prohibió él guardar a los muertos en un tarro, para que no llegara el del butano y si estornudaba pudiese volarse algún antepasado. «Serán ceniza, más tendrán sentido», dijo Quevedo, pero lo que no tiene sentido es meter a los antepasados más queridos en un pequeño recipiente y guardarlos en un armario del cuarto de estar, donde seguimos estando los vivos. La Iglesia prohíbe esparcir ciertos cariños y enterrarlos bajo un árbol, que ya no es genealógico, o sumergirlos en el mar, cuya memoria se renueva con cada ola. La Congregación para la Doctrina de la Fe prohíbe ese íntimo alojamiento después de la cremación. Aquí paz y después gloria, o después nada, porque en la nada quizá estemos como en la gloria. Lo que ahora nos preocupa son las alianzas y las condenas, que no sabemos dónde van a caber. Lo que sí sabemos es que a Rajoy le ha caído una buena. Se la ha buscado a puro pulso y no debe creerse que es una recompensa a sus errores, sino un triunfo de la esperanza sobre la experiencia.

No se puede gobernar si no se puede controlar el gasto público, ha dicho Rajoy hace unas horas, que tienen el tamaño de 300 días. Esto es lo que tenemos porque entre todos hemos contribuido a traerlo. Que Dios reparta la suerte y no se la queden quienes la han distribuido tan desigualmente. Todos los políticos desean acertar, salvo los que no apuestan. Pedro Sánchez ha logrado emocionar en su despedida porque él se ha emocionado. La política es una ciencia inexacta que depende más de los barómetros que del tiempo, que sigue siendo muy desobediente. Hay que refundar el PSOE porque estamos en el prólogo de un libro que aún no está escrito. Hay más parabienes que 'paramales', y el porvenir sigue siendo un por traer. No sabemos si el señor presidente será el que lo traiga, pero es el que hemos elegido.