Las Provincias

LA SEMANA CLAVE

Una vez pase el partido de mañana ante el Deportivo, el Valencia encara una semana intensa en lo social. El viernes 4, en Feria Valencia a partir de las cinco de la tarde, la presidenta del club, Layhoon Chan, rendirá cuentas ante la junta de accionistas. Meriton ha navegado con comodidad en los dos cónclaves anteriores. El primero, bajo el paraguas de Amadeo Salvo. En el del año pasado, con el anuncio de la ampliación de capital por valor de 100 millones de euros para ahogar cualquier conato de crítica. En esta ocasión, y con el balance deportivo instalado en el suspenso, no hay clavo ardiendo al que agarrarse salvo que Meriton se saque un conejo de la chistera a última hora. ¿Se imaginan una imagen virtual de la maqueta del nuevo estadio? De momento, lo que hay seguro es que alguno va a pedir respuestas a las preguntas que se plantea. Y uno es el exconsejero, accionista y empresario Antonio Sesé, como confiesa en estas mismas páginas. Una vez superado el cónclave, al día siguiente habrá que decidir qué hacer con los 23,3 millones que reclama Bruselas tras el expediente abierto por las ayudas ilegales al fútbol. Lo ideal es que Layhoon Chan anuncie en la junta una decisión definitiva respecto a un tema que se ha convertido en el gran quebradero de cabeza. Por ahora, desde la comisión de la Competencia que pilota la danesa Margrethe Vestager no ha habido pronunciamiento sobre el recurso presentado por el club de Mestalla. En el Valencia hay confianza en que la balanza se incline hacia el indulto temporal. En el Gobierno valenciano, una vez Mónica Oltra hizo que ardiera Troya hace dos semanas con su planteamiento de que el dinero debía de volver al interés de los valencianos, se ha optado por un discurso de calma chicha a la expectativa de cómo se resuelven los acontecimientos. La lideresa de Compromís, que se confiesa «chota» optó el pasado viernes por rebajar su tono a la vista de que el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, proyecta mayor suavidad en el trato a este tema. Pero los discursos de Oltra tienen siempre una letra pequeña que pesa mucho más que las mayúsculas. La vicepresidenta, la más lista de todas, aliñó sus palabras con las necesidades prioritarias de la sanidad pública, educación y bienestar social. El argumento perfecto, aquel que nadie puede discutir, la otra cara de las ayudas al fútbol en el caso de que al Gobierno valenciano le toque adoptar en unas semanas una posición poco amable con los intereses del valencianismo. Y esa es la clave. La semana comienza con la necesidad en lo deportivo de que el partido ante el Barcelona no haya sido sólo un amor de verano pero con la esperanza de que la imposición de Bruselas no se convierta en un obligación letal para el futuro del Valencia.