Las Provincias

TRAGICOMEDIA NACIONAL

Si lo que está aconteciendo en la esfera política se tuviera que etiquetar en un género literario, quizá lo primero que se nos ocurriría es decir que estamos ante un absoluto drama. Tan desgarrador que, a lo largo de los últimos meses -por corruptelas, estrategias confusas y traiciones- hemos visto como el mar parlamentario dejaba tras de sí un buen número de cadáveres e, incluso, a algún reputado partido -socialista para más señas- totalmente abierto en canal tras protagonizar un haraquiri público en nombre de no sé qué dios menor. Todo tan trágico para los que vemos desde la barrera el espectáculo que llega incluso a ser cómico. Como cuando Tarantino lleva al límite sus escenas más dramáticas y crueles llevándote a soltar una carcajada.

En cualquier caso, si no cómico, sí que podríamos decir que en algunos aspectos estamos ante una comedia. De hecho, como mandan los cánones literarios, ésta acabará también en una especie de boda (de conveniencia), en la que todo apunta a que un tal Rajoy será presidente gracias a los favores -carísimos cariñitos- de Ciudadanos (más intensos) y de los del haraquiri (más reservados). Amorcitos, en cualquier caso.

Para ser preciso con los protagonistas de este novelón, podríamos decir que estamos ante una tragicomedia con trazas de sainete y estallidos de terror. Porque, quizá imitando la moda americana, por no faltar no faltan ni los payasos diabólicos que, de pronto, te dan un sobresalto desde el estrado. A lo Pablo Iglesias: «Hay más delincuentes potenciales en el Congreso que ahí fuera». (Gluppsss).

Aunque mira, lo que aquí sucede es un alivio si lo comparamos con el papelón norteamericano, que más que de payasos diabólicos es de terror desbocado. Porque no puede haber nada más estremecedor que escuchar a Donald Trump platicar sus sermones cargados de visceralidad. Estremecedor porque, aunque aquí nos sorprendamos y creamos que no va a ir a ninguna parte, en la América profunda (que es más basta de lo que pensamos) nunca se sabe por dónde pueden ir los tiros. Los votos.

En el fondo, ahora que hablamos de géneros literarios, lo que estamos viviendo es pura ciencia-ficción. Un mundo que parece extraterrestre en el que un tipo que humilla a la mujer de manera descarada, que reconoce que no paga impuestos y quiere levantar muros en las fronteras puede llegar a gobernar EEUU. O que un partido, como el socialista, acabe destruido no por sus neuras internas sino por dar el poder -de forma gratuita- a su gran adversario.

Ya ves, ciencia-ficción, drama, intrigas, sainetes y terror. Todo ello para acabar la cosa dándose un beso. Y si es posible, a los morros mejor.