Las Provincias

MIRINDA KERR

Ayer, en 'Espejo público', Juan Carlos Monedero confundió a Diana Quer con Miranda Kerr. Vale, no las confundió, dijo el nombre de una en lugar de la otra. Nos pasa a todos. Fue mucho más graciosa Ana Blanco cuando, tras la muerte de Juan Pablo II, dio paso desde Roma a Samantha Fox. Era Samanta Villar, que entonces trabajaba en TVE. Pepa Bueno también llamó a Del Bosque Luis Aragonés. Pero estos nombres ni siquiera se parecen.

Antes de conectar con el fundador de Podemos, en el plató habían estado hablando del caso de Diana Quer, del teléfono móvil encontrado por una mariscadora. Diana Quer, el tema favorito actual de Susanna y Ana Rosa. El poder de los sucesos sobre la audiencia. Pero no nos vamos a llevar las manos a la cabeza por las querencias de las televisiones privadas. El 60 aniversario de TVE es buen momento para recordar aquella pieza de 'Informe semanal' en agosto de 1990 (precisamente a pocos meses de empezar a emitir Telecinco y Antena 3). Crimen de Puerto Hurraco. Y la cámara recreándose en el cadáver de la niña Encarna Cabanillas, una de las víctimas, tras el cristal del ataúd. Pero en el balance hay más cosas buenas que malas. Pese a Torrebruno.

Habían conectado con Juan Carlos Monedero para que hablara de lo de siempre (tuvo gracia Griso cuando le dijo que coincidía con Jiménez Losantos al criticar el compadreo de Rajoy con Pablo Iglesias en el debate de investidura). Y llegó lo de la confusión: «Por ejemplo, escuchaba antes de esta conexión el caso de Miranda Kerr. Todos estamos deseando que esa chica salga sana y salva. ¿Por qué? Porque le estáis dando visibilidad. Si le diéramos la misma visibilidad a la gente a la que hoy van a cortar la luz, o a la gente que van a desahuciar u hoy no puede venir a la universidad porque no ha podido pagar las tasas, pues a lo mejor tendríamos esa sensibilidad». Ni que decir que le cayó la del pulpo y la del calamar gigante en Twitter. Pero por Miranda Kerr. No por el habitual derroche de populismo previsible del que las televisiones nos tienen hasta arriba. Han conseguido que prefiera los sucesos.