Las Provincias

BRONCA EN LOS TENDIDOS

La tasa de paro ha bajado, por primera vez, desde hace seis años, cuando yo no era un anciano convicto porque aún no tenía 80 años y no me había dicho don Jorge Guillén que a partir de los 80 los años pasan de cuatro en cuatro. ¿Son los jóvenes de ahora, igual que fueron los de antes, de dejar a 'la pobre loba muerta' en los recodos de los calendarios? Parece que están peor educados, pero ese reproche atañe a sus predecesores, que no han sabido educarlos. Los revolucionarios en camiseta abandonan el hemiciclo al ser acusados, ciertamente con notoria injusticia, de financiarse con dictaduras. Quienes no sepan soportar las calumnias no sirven para políticos, ya que los dotados para esa profesión deben soportarlo todo sin despreciar a nadie, incluso a los que los desprecian. Estamos gobernados por el número y ganarán siempre los más, que se sabe siempre quiénes son, y no los mejores, que jamás sabremos quiénes eran porque todos alardean de serlo. Pablo Iglesias, que es el gran animador de la sombría fiesta, ha despreciado al Congreso sin alejarse de él. En su particular contabilidad ha dicho que hay más delincuentes potenciales dentro que fuera. No podemos contradecirlo, ya que no llevamos la cuenta. Sea todo por la patria. No por los patriotas.

El candidato no superó el jueves la investidura, pero la superará hoy. «Aprended flores, en mí lo que va de ayer a hoy, que ayer maravilla fui, y hoy sombra mía aún no soy». El hombre más rico del mundo, que al parecer es Bill Gates, dice que el populismo es una amenaza para la ayuda internacional al desarrollo. Lo sabrá él, ya que para percibir los problemas en su verdadera magnitud hay que estar alejado de ellos. Los pobres no tienen tiempo para hacer estadísticas sobre la pobreza. La hermosa ciudad donde me han dicho que nací, o sea, donde me nacieron, tenía en aquella remota ocasión 200.000 habitantes. Ahora tiene 200.000 parados. Los descreídos somos muy imperfectos, porque creemos en las casualidades. Ellas rigen el mundo, en el supuesto de que este planeta menor esté regido por alguien.