Las Provincias

Fin al bloqueo

Mariano Rajoy será investido esta noche presidente del Gobierno con 170 votos a favor y un número todavía indeterminado de abstenciones socialistas. Será, sin embargo, el primer presidente del Gobierno que llega a La Moncloa con la aquiescencia, aunque sea por omisión, de la principal minoría. Pero aunque los 170 diputados que lo arropan -los 137 de su grupo parlamentario, los 32 de Ciudadanos y la de Coalición Canaria- parecen formar una «mayoría suficiente» (son más que los que dispuso González en 1993, Aznar en 1996 y Zapatero en 2004 y 2008), la gobernabilidad no está esta vez asegurada porque escasean las bisagras que puedan completar la mayoría gubernamental; de hecho, sólo el PNV, con cinco escaños, podría desempeñar este papel. Así las cosas, es patente que para que la legislatura se desarrolle con normalidad, no basta con la singular abstención socialista en la investidura, sino que el concurso del partido de centroizquierda seguirá siendo necesario, de un modo u otro, para la toma de decisiones. La gestora que gobierna actualmente el PSOE ha explicado enfáticamente que la abstención comienza y concluye en el inicio de la legislatura, pero es de suponer que el PSOE, en cuanto resuelva su crisis, participará activamente en la formación de los grandes consensos que este país necesita y que oportunamente ha ofrecido ya el futuro jefe del Ejecutivo. Sería absurdo que la minoría mayoritaria del Parlamento, que ha hecho posible la existencia del Gobierno, se encapsulara en una negación sistemática de todas las iniciativas de la mayoría, en vez de contribuir a modular las decisiones con la influencia que le concede su posición. De hecho, dada la escasa propensión a negociar que tienen los gobiernos respaldados por mayorías absolutas, la legislatura que hoy comienza podría ser una ocasión de oro para conseguir pactos y adoptar acuerdos de gran calado que, siendo necesarios, no ha sido posible emprender en el pasado. De la inteligencia y sentido del Estado de los principales actores políticos dependerá que se avance por este camino o que nos aboquemos a un nuevo, absurdo e infecundo bloqueo.