Las Provincias

No es no salvo algunas veces

Anda el PSOE necesitado de nuevos discursos, de nuevos impulsos, de nuevos líderes, hasta de nuevas siglas, diría yo. Ayer se presentó en el Congreso hecho unos zorros, con un montón (es un decir) de diputados con cara de circunstancias y otros tantos buscando una sonrisa que pareciese convincente. Supongo que Isabel Rodríguez ensayaría varias veces la que puso durante la comparecencia que, como portavoz del partido, debía dar tras el discurso de investidura de Rajoy. No lo tenía fácil. Le tocó salir a decir que harán una oposición dura. Se echaron de menos unas risas enlatadas de esas que suelen colocar en las telecomedias americanas. En una telecomedia, por cierto, encajaría bien el personaje de Pedro Sánchez, en ocasiones resulta cómico, en otras melodramático y a veces surrealista. Reapareció como si no hubiese ocurrido nada. Hasta sus compañeros le miraban con asombro. Jugó a hacerse el misterioso respecto a lo que votará pasado mañana. «El sábado será otro día», dijo. Le faltó el «después de todo» para parafrasear a Scarlett O'Hara. Demostró una vez más la falta de seriedad con la que se actúa en la política hoy en día. Hubiese estado bien que de forma madura y responsable razonase su posición. Como si fuese (o hubiese sido) un líder serio. El defensor del «no es no», ayer decía «tal vez sí, tal vez no».

Como nuevo eslogan del PSOE no está mal, pero a mí me convence mucho más «No es no, salvo algunas veces». Así pueden seguir usando la consigna de los últimos meses, pero añadiendo una variable de aquella maravillosa coletilla que empleó Rajoy cuando le preguntaron por los papeles de Bárcenas. «Todo es falso salvo alguna cosa». Yo la utilizo para todo, porque sirve para salir airoso de cualquier tesitura, te acusen de lo que te acusen. Con este nuevo lema el PSOE podría mantener su esencia y de paso haría un guiño al Partido Popular, puesto que le va a permitir gobernar. Ya dijo ayer Rajoy que nadie «tendría que renunciar a sus principios para apoyarle». Pues eso.

Esa frase fue el único gesto (por decir algo) que el pasado y futuro presidente tuvo con el PSOE. Nada más. No digo yo que tuviese que llegar Rajoy al Congreso y decir: «ya que habéis montado semejante guirigay para que yo pueda seguir en Moncloa os regalo cuatro diputados y así os alejáis más de los podemitas, que cualquier día os dan un sorpasso de esos». No, pero al menos podría haber incluido alguna medida o reclamación de las que se supone que pide el PSOE. Nada, de nada. Rajoy se limitó a repetir lo bien que han hecho todo y luego recordó que la suya es la única alternativa de gobierno. «Como el tiempo se ha encargado de demostrar», apostilló con retranca. Yo diría que era el mismo discurso que leyó en septiembre. «Salvo alguna cosa».

El sábado (de madrugada) a las 3 serán las 2, y lo que hoy es «No» será «sí». Al menos durante un ratito. Porque no es no salvo algunas veces.