Las Provincias

COMODÍN FRANCO

Mientras la izquierda radical y antisistema (los jóvenes-viejos comunistas), ultima la toma de la calle ya que el Parlamento no les sirve porque no tienen la mayoría y el Parlamento sólo es democrático si son ellos los que ganan las elecciones y el Gobierno sólo es legítimo si es de su color y no del contrario, en las manifestaciones con motivo de la huelga de estudiantes contra la Lomce (procedentes del mismo sector ideológico) pude ver ayer una pancarta con un contenido impagable: 'No a la reválida franquista'. Con el mismo argumento, el de que es franquista y por tanto reprobable, los que se preparan en las autoescuelas para obtener el carné de conducir podrían iniciar una campaña contra los exámenes, con pancartas que dijeran 'No al carné de conducir franquista'. El ejemplo es exportable hasta el infinito, en cualquier ámbito: 'No a las licencias de obras franquistas', 'No al carné de identidad franquista', 'No a las oposiciones para ordenanza del Ministerio de Agricultura franquistas', 'No a la paella del domingo con la familia franquista', 'No a las rebajas franquistas'... La excusa del franquismo, ya se sabe, ya se puede ver, es un comodín al que el mundo progre no está dispuesto a renunciar. Ni siquiera aquellos que, como en este caso, nacieron más de veinte años después de la muerte del dictador, por lo que su recuerdo del personaje tiene que ser más bien escaso. Da igual, lo importante es lanzar mensajes simples y rompedores, que llamen la atención. Franco es desde hace años el eterno recurso que utiliza determinada izquierda cuando se queda sin razones, lo cual es bastante a menudo, o, si están gobernando, cuando ya no hay dinero para otras cosas, desde comprar voluntades vía subvenciones a hacer lo que hacen todos los ayuntamientos, obras en la calle, servicios públicos para los ciudadanos, nuevas instalaciones municipales. Cambio de calles, retirada de honores a personajes franquistas, el debate sobre el Valle de los caídos, homenajes, premios y distinciones a combatientes republicanos, acciones para la galería que no redundan en beneficio de la mayoría de los ciudadanos, que no cambian las ciudades, que no transforman a mejor los barrios, ni favorecen la movilidad, ni acaban con el problema de la suciedad. Casi cuarenta y un años después, Franco se ha convertido en el chivo expiatorio del populismo radical y de los nacionalistas periféricos para no gobernar, para poder pasar sin hacer nada de provecho, para disimular que estamos en un tiempo nuevo cuando lo que hacemos es regresar a un pasado felizmente superado por la inmensa mayoría. Excepto por nostálgicos como los chavales de entre 14 y 18 años que ayer se manifestaron con banderas republicanas y la pancarta de la reválida franquista.