Las Provincias

Además de las prisas, las formas

Asunción Ventura, Margarita Soler y Faustino de Urquía ya son, oficialmente, miembros del Consell Jurídic Consultiu. Sus currículums y trayectorias profesionales les avalan para ocupar dichos puestos. Hasta ahí, nada que objetar. Tampoco de la renovación de cargos. El mandato de los actuales consejeros venció el pasado 2 de septiembre y la renovación había que afrontarla.

Pero en los tiempos de las nuevas formas de hacer política, por más que el presidente Puig niegue celeridad acogiéndose al calendario, ¿cómo casa la operación exprés desarrollada? Tan exprés como que el viernes la vicepresidenta Oltra anunciaba el cese del ya expresidente Vicente Garrido, horas más tarde lo matizaba Presidencia al aclarar que no se produciría hasta la toma de posesión de los nuevos consejeros y el martes ya eran sustituidos los tres representantes del Consell en el Jurídic para apartar a Garrido de la presidencia. Sí, ya sé, el Ejecutivo, como ha hecho siempre, decide tres de los consejeros del órgano que, también como siempre, le son afines. Pero algo hay inédito en esta ocasión: Por primera vez la renovación del Consell Jurídic Consultiu se hace a medias, por lo que la mitad de la entidad está renovada y la otra, la que debe ser propuesta por Les Corts, sigue en funciones. Pero no sólo. La operación exprés ha impedido que sea la Cámara autonómica, como es habitual, la primera que acometa la negociación necesaria para consensuar los nombres.

Por eso además de las prisas, que pueden ser cuestionables sólo si uno se remonta como hace el presidente al 2 de septiembre, quizá haya que analizar las formas de un proceso que deja muchos interrogantes en el aire. Y las dudas tampoco casan en la era de la transparencia.

Por ejemplo: ¿Habrá tenido que ver el varapalo del Jurídic a la ley estrella de Oltra, la de Género, en la precipitación con la que se ha actuado? Y no creo que sea gratuito hablar de precipitación cuando los nuevos consejeros apenas dispusieron de unas horas para pronunciarse sobre el anteproyecto de la ley de acompañamiento de los presupuestos de la Generalitat que prevé aprobar el Consell mañana. ¿Y el temor a que, como la Abogacía de la Generalitat, también el Jurídic cuestione los horarios comerciales? Porque no conviene olvidar que el asunto está sobre la mesa. Y un nuevo varapalo sí serían palabras mayores. ¿O los reparos a la nueva ley de RTVV? ¿No será que año y medio después ya toca legislar y los reveses del Jurídic escuecen?

La operación exprés responderá, seguro, a motivos de total normalidad. Había que renovar a los consejeros del Jurídic y se ha optado por elegir ya a los propuestos por el Consell porque por unos primero y otros después hay que empezar. De acuerdo. ¿Imaginan cuánto habrían dicho quienes hoy gobiernan de los anteriores gestores si la renovación hubiera empezado por los afines al Consell? Pues eso. Nuevas formas de hacer política.