Las Provincias

EL PARAGUAS

La música amansa las fieras y el carguito dulcifica la ira. La vida, ay, se contempla de otra manera cuando cobras un sueldo largo de la administración, dispones de despacho, de cholletes e incluso de coche oficial. Irrumpe un día lluvioso y gris como el de ayer, por ejemplo, pegas la napia contra la ventana, detectas la humedad y entonces piensas lo de «qué frío hace en la calle...».

El Coletas y su turbachusma de mariachis radicales atraviesan la senda de una rabia digamos infantil porque, inflados de soberbia, justo cuando acariciaban el poder absoluto, se quedaron sin el pastel y esto les ha provocado un bajón que cristaliza en furia callejera y malos modos. Garzón, el mayordomo del Coletas, habla de mafia, de régimen ilegítimo. Claro, si mandan los adversarios estos son mafiosos, bastardos democráticos. Pero cuando Alberto Garzón asumió el mando supremo en IU fumigó a 3.000 militantes madrileños. Los expulsó con velocidad estalinista. Un histórico militante de IU aquí en Valencia me dijo: «Garzón es un verdadero asesino político, Ramón, pero mira, a la gente le cae bien, como es pequeñito y atildado...». Lo que no consiguieron con las urnas, con la tormenta perfecta que unió crisis y corrupción, pretenden conquistarlo a base de bravatas y bronca. Pero los mafiosos son los demás. De todas formas, volvamos al frío... Con la cantidad de amiguetes que se han colocado pillando jugoso cacho, ¿van a romper el pacto porque don Coletas sufra un ataque de nervios? Ni de coña. Se han acostumbrado al sueldo fijo, han alquilado un piso, seguro que han comprado ese lindo mueble que orna su salón, en fin, fruslerías burguesas que a todos alegran, ¿y van a renunciar? No es no. Vigilirán. Vigilarán mucho pero el pacto botánico no lo rompen. No van a quedarse sin paraguas ahora que amenaza chirimiri otoñal.