Las Provincias

EL CERCO

Sigue la ronda de consultas y son tantos los pacientes que aguardan para ser recibidos que pueden acabar con la paciencia de Felipe VI. ¿Dónde poner los ojos sin que se nos salten las lágrimas? Europa quiere que no se le noten las huellas de la llamada 'jungla de Calais', que es el mayor campamento de inmigrantes conocidos, exceptuados los que no pudieron salir de su patria porque no tenían patria. No se consigue ser aproximadamente felices, en la exigua medida que nos es dable, contemplando el sufrimiento. La televisión salta de un gol de Messi, o lo que es mejor, de un gol de Morata, a los cerca de 6.500 inmigrantes que tienen que repartir los que han abierto su casa y su corazón, que también es tan grande como una casa.

Los ejemplos conmueven, pero es mentira que arrasan y la mayoría de los refugiados rechazan pedir asilo en Francia porque prefieren reunirse con sus familiares en el Reino Unido. Solo un Gobierno mundial podría controlar los flujos migratorios, pero ese sueño de Einstein y de su admirado Beltrand Russell, está tan lejano que lo hemos perdido de vista los que no vemos más allá de nuestras narices.

El egoísmo también se hace disculpable si se ejerce en defensa propia y nosotros no debemos rasgarnos las vestiduras. En otras razones porque no tenemos otra cosa que ponernos. Por eso hace tiempo que sé que las comparaciones únicamente son odiosas para una de las partes comparadas: para la otra son satisfactorias. Le damos gracias a Dios, llamando así al que todo lo dispone, ya que nunca está indispuesto, cuando algo nos va bien. Incluso cuando no nos va a peor. La Bolsa celebra el desbloqueo político, pero la vida sigue igual que estaba antes de que los miembros del Comité Federal del PSOE se reunieran. Habría que salvar a ese partido incluso de sus salvadores. Todavía hay tiempo si se aprovecha el que queda libre entre pacto y pacto y no se rellena con un pacto nuevo.