Las Provincias

XARXALLIBRES, BALÓN AL PALO

Quién se hace cargo de las licencias digitales de los libros de texto provenientes de los bancos de libros? Esos ejercicios accesibles desde la web, que se activan con un código incorporado al libro, que incluyen material complementario y sólo valen para un curso? Las familias, con su lote de Xarxallibres, de repente se enteran de que la licencia está caducada y su precio de renovación es, aproximadamente, el 85% de volver a comprar los libros. Los centros, en la gran mayoría, han renegociado el precio de tales licencias, para que sean más accesibles. En definitiva, un ejemplo más de por qué el concepto 'gratuidad total' aún le está algo grande a Xarxallibres.

Los libros de los alumnos de la ESO que se ha adaptado a la Lomce; los repetidores que entregaron un lote y recibieron otro, quizás menor; partidas justas para cubrir todos los lotes incompletos; y, claro, los centros concertados que como toda libertad que permite el sí o el no, han optado por la negativa en participar en el proyecto. Mil casuísticas que llena de peros un proyecto tan grande como Xarxallibres, aunque, vaya por delante, no pueden derruirlo por completo. La Administración cuantifica 330.000 beneficiarios, del medio millón de alumnos de Enseñanza Obligatoria en centros públicos y concertados. No es, pues, una iniciativa menor.

Lo hemos justificado en ocasiones anteriores. La adquisición de los libros de texto por parte de las familias no es algo voluntario para ellas, una especie de 'impuesto' educativo que no recauda el Estado. Tampoco su cuantía relaciona con la renta de las familias, pues el importe depende de la lista de libros que determine el centro y/o sus docentes. Así, aunque el importe no lo determine el Estado, sino sus docentes, ni lo cobre éste, sino las editoriales, su pago es inherente a la escolarización del niño. El derecho a la Educación es gratuito, pero los libros de texto se pagan, por lo que la Educación ya no es gratuita. Aquí siempre está la confusión: que una familia pueda pagar la Educación de su hijo no le hace perder el derecho a que tenga una Educación gratuita. Que pueda pagar los libros, tampoco.

Ésta es la grandeza de Xarxallibres, la intención política de acabar con este 'impuesto' educativo a través de un modelo de préstamo, que en los actuales tiempos presupuestarios, es el único posible.

Los problemas de Xarxallibres han sido proponerse con el curso avanzado y la heterogeneidad en el funcionamiento de los centros. Cuestiones que se irán solucionando. La desviación del modelo parte de su centralización, a pesar de que todas las administraciones se recreen en su defensa de la autonomía de los centros. Eso ha dificultado, en primer lugar, incorporar en el diseño del programa la experiencia acumulada por tantos centros y Ampas en la puesta en marcha de bancos de libros. En segundo lugar, también dificulta la implementación de otros modelos educativos basados en herramientas digitales o en materiales propios o en trabajo por proyectos en lugar que el libro de texto. Esta centralización también se ha visto en lo presupuestario: el modelo lo estableció la Administración autonómica y obligó, al menos, a todos los centros públicos y su profesorado, pero para su ejecución se ha exigido echar mano del presupuesto de otras administraciones (diputaciones y ayuntamientos), de las horas de docencia e, incluso, de los gastos de funcionamiento de los centros. Decido yo, pero pagamos todos.

Estaba la alternativa de haber esperado a este curso, y haber entregado el presupuesto pertinente a centros y Ampas para que adquiriesen lotes completos de libros nuevos sin tanta urgencia de visibilizar rápido el cambio político. Ir de estreno para los próximos cuatro años y que cada centro atendiera sus casuísticas. Eso sí, como bien ha hecho la Administración, incluyendo la obligación de tener los bancos de libros, pues ya se ha visto que cuando se acepta la voluntariedad, un buen número de familias queda fuera.

La gratuidad de los libros de texto está más cercana con Xarxallibres aunque entre concertados que no han participado y lotes incompletos todavía no se ha alcanzado. Un acierto pues el proyecto aunque todavía no cantemos gol. Tampoco puede distraernos de que no son los libros de texto lo que deban ser gratuitos, pues la gratuidad afecta a la Educación. Se pagan se exigen. Donde no se piden libros, no se pagan.