Las Provincias

La verdad entre el griterío

Decía George Orwell: «El periodismo consiste en decir cosas que alguien no quiere que digas: todo lo demás son relaciones públicas». Es decir, cosas que algunos no quieren oír. Con otras palabras: el auténtico periodismo consiste en desvelar la verdad. Y la verdad siempre molesta a alguien. Y decir cosas respetando la libertad de pensamiento de los demás. Lo he escrito alguna que otra vez: quien no respeta la libertad de opinión de los demás, no se expresa con libertad, tan solo trata de imponer, cual si se tratara de un dictador, su verdad, como si fuera la única verdad.

Estamos asistiendo, aunque a algunos les moleste que así se diga, a un ejercicio de esa dictadura del pensamiento, una dictadura que se aprovecha de las redes sociales para su expansión. Que alguno expresa su opinión o pensamiento, pues aquellos que se sienten señalados o que piensan que esa opinión o pensamiento les perjudica se dedican a inundar las redes sociales de mensajes, de fotos, de vituperios e insultos. Se trata, en definitiva, de ahogar esa opinión o pensamientos con un océano de tuits. Y claro, los seguidores de quien se presenta al pueblo o a «la gente» como salvador y nuevo mesías o como interprete de la democracia, se muestran dóciles al amo y hasta lo aplauden.

Y entre tanto griterío resulta para muchos difícil descubrir la verdad. Pienso que no lo es tanto. Donde se insulta o se ofende o se descalifica absolutamente a otro, no hay verdad. Como tampoco la hay en quien se esconde en el anonimato o detrás de una máscara o con amenazas de violencia. Y desde luego la verdad no está en quien se considera único líder o maestro de los demás. Mucho griterio, escasa libertad, poca verdad. Pensemos, que para eso tenemos inteligencia.