Las Provincias

Puig el Prudente o Puig el Temeroso

Echo de menos una explicación de Puig, una justificación a los motivos de su cambio: del sí a Sánchez y el no a Rajoy, al no a Sánchez y abstención, tras pasar por el no a Sánchez y no a Rajoy.

No es que la última postura del president sea incoherente; al contrario, es mucho más defendible que la del no es no. El PSOE coincide con el PP en una visión de Estado distinta de las de Podemos y los independentistas. Por eso no se entendía la deriva que tomaba Sánchez y que durante unos días continuó Puig. Ya había dicho el PSOE que ni Rajoy ni terceras elecciones, que ni populistas ni populares. Pero era imposible: o Málaga o Malagón. Hubiera sido ir a Guatepeor una alianza con los antisistema o nuevas elecciones con los mismos candidatos, programas, votantes y la posibilidad de unas cuartas.

La lógica de la abstención es aplastante frente a la del no es no. Por eso es necesario el líder que explique por qué ha cambiado en unas horas. ¿Por prudencia o por prevención? No hay político que no se precie de haber leído a Gracián, pero la sensatez se confunde con el temor.

Temor a que sus compañeros de Gobierno, Compromís y Podemos, se le enfaden por «venderse a Rajoy» y no apoyar un «Gobierno de progreso». Algo insinuaba ayer Montiel, aunque no hay problema: Podemos no tiene otra alternativa en la Comunitat que respaldar al PSPV, porque si se abstiene caería en la misma contradicción que critica a los socialistas.

Pero, sobre todo, miedo de Puig a significarse, a perder en Madrid, por un lado, el favor del nuevo aparato susanista o, por otro lado, el de los socialistas catalanes y baleares hasta ahora tan afines; miedo a perder también apoyos en las mismas filas socialistas valencianas.

Queda saber si los seis diputados valencianos siguen el dictado del Comité Federal o deciden votar en conciencia, lo que dejaría inoperante la votación del domingo. Pero no es lo importante. Lo importante es que si el PSOE ha quedado hecho trizas en España (no sé qué indocumentado socialista de los de arriba diferenciaba entre un PSOE fracturado y un PSOE roto), tampoco en la Comunitat ha quedado indemne. Andan los socialistas valencianos como rebaño sin pastor, sin camino claro que tomar.

Quizás acusen la falta de un líder, pienso en Puig, que debería dejar de ir a remolque de los hechos para empezar a decidirlos, más allá de considerar la decisión "instrumental". No es suficiente. Hay que persuadir a los diputados socialistas, a los militantes, a los votantes y a todos los valencianos, de que la abstención es la mejor solución y no solo porque lo haya aprobado el Comité Federal, sino porque él mismo está convencido. Si es que lo está. A Pedro I el Justiciero se le conoce, más aún, como Pedro I el Cruel. Puig querrá pasar por prudente pero puede acabar con el marchamo de temeroso.