Las Provincias

CHULO DE RECREATIVOS

La actitud de Messi encarándose con la Curva Nord es una provocación y un acto de chulería en la que difícilmente habría caído el argentino hace apenas dos años, cuando no se teñía ni lucía tatuajes macarrónicos. Este extraordinario jugador, ejemplo en el pasado, va a la deriva. No se puede ofender con palabras o gestos en casa ajena sin riesgo de ser calificado como chulo de recreativos. Cualquier visitante debería comportarse con cierta discreción. Por eso podrán comprender, con independencia de su filiación balompédica, que -salvando las distancias- muchos granotas anden ofendidos y propongan boicotear a una cervecera por colocar durante muchos días en la parada de metro del Ciutat de València, frente a la sede del club en tribuna, un anuncio animando a ir al campo del equipo rival. 'Te llevamos a Mestalla' decía el lema acompañado de un dibujo de un jugador blanquinegro. Lo habrán visto en otras marquesinas de la ciudad. Pueden considerarlo una tontería pero hay a quien le molesta profundamente este tipo de gestos que, como mínimo, evidencian poco tacto. Salir del Ciutat del València y encontrarte un 'te llevamos a Mestalla' no solo es insólito sino, incluso, podría ser considerado una provocación. Cosas más nimias han originado grandes conflictos. ¿Realmente hay gente en esa parada granota con tanto interés por ir a ver al vecino como para juntar decenas de collarines de botellas de cerveza durante semanas? Es como colocar pasquines del Barça a las puertas del Bernabéu. No parece la ubicación más oportuna. Habría que evitar repetir esas situaciones. Y más ahora que se prevé mayor afluencia para seguir al líder de Segunda. Cuidar estos detalles en el entorno del campo evitaría herir la sensibilidad de muchos seguidores que aman los colores de su equipo por encima de todo.

Este hecho, más allá de la anécdota, nos hace preguntarnos si se puede ser del Valencia en Orriols o el Cabanyal, o -de igual forma- ejercer de granota viviendo en el centro de la ciudad. Evidentemente es posible. De hecho ocurre. Pero en ambos casos se sienten 'rara avis', un ser extraño fuera de su ecosistema. El Cabanyal siempre ha sido el barrio granota por excelencia, aunque persistan restos de ilustres familias gimnastiquistas en el Carmen. Pero ello no ha sido óbice para que en el mítico El Casinet del Cabanyal convivieran granotas y chotos en clima de armonía y puya permanente. En otras zonas de Valencia era más difícil esa convivencia. Más que nada por falta de quórum. Un seguidor blaugrana era alguien único en su entorno social. 'El del Levante' era un tipo señalado en la oficina o en clase. Pero eso es historia. Hoy, el respeto y la conciencia de la existencia del otro equipo es fundamental para seguir manteniendo una sana rivalidad.