Las Provincias

ROTOS Y APAÑOS

Igual que está el roto para el descosido están los apaños para la política. Gestos, en definitiva. Ahí hemos tenido esta semana al PP en Les Corts, saliendo por una de las puertas del hemiciclo a toda pastilla para no participar en las votaciones que eligieron al órgano del consejo rector de la futura televisión valenciana. Se explicó posteriormente que si los vetos de Podemos (que tiene 12 diputados de 99) y tal.

Ahí hemos tenido este fin de semana la cumbre socialista para ver cómo visten la mona para que parezca un santo. Y deciden que, cuando tengan a Rajoy delante, pues la primera votación dirán que no y la segunda se abstendrán (o sea, que sí). Se explicó posteriormente que si protestar pero favorecer la estabilidad del país y tal.

Este tipo de maniobras arman discursos y desarman la convivencia social, que debería estar basada en una relación lo más directa (y sincera) posible entre la ciudadanía y sus representantes. ¿Cómo pedir al vecindario que conecte con sus electos si éstos no son capaces de mantener discursos digeribles, que puedan reproducirse por parte del ciudadano? El PP valenciano busca enturbiar el ambiente relacionado con la televisión pública, como si ya no estuviese lo suficiente turbio de por sí. Y se pira de Les Corts, un gesto que hasta hace cuatro días los populares aseguraban que era algo propio de los antisistema. El PSOE quiere excusarse frente a sus votantes y militantes por facilitar que Rajoy se instale cuatro años más en la Moncloa. De ahí que primero se pongan dignos para luego poner una mejilla, la otra y la de su prima. Ambos gestos, el de los populares valencianos y el de los socialistas de todo el país, servirán como justificación hoy en la televisión y de cara a los fans. Pero en la calle y entre la ciudadanía menos partidaria quedarán otras sensaciones, más primarias, más elementales y menos decoradas. Por un lado, que el PP hace todo lo que puede por dificultar la apertura de la nueva televisión (de hecho, ellos mismos han asegurado que, de estar en el poder, ahora mismo no la abrirían). Por otro, que los socialistas no hicieron todo lo que estuvo en su mano para evitar el Gobierno de Rajoy, y Susana y Mariano tan amigos, como ya se comprobó en la aprobación de los presupuestos andaluces, cuando al PP, teóricamente feroz opositor, sólo le faltó sacar el arpa mientras hablaba la líder andaluza.

Luego se preguntarán qué hicimos mal, cómo cosemos este descosido, que si la ciudadanía se aleja de los temas de interés nacional y tal. Pero ya lo dice Oltra mientras acaricia al gato sentada en el sillón (ella, que cesa a quien no puede cesar, tiene narices): en el pecado de buscar excusas para actuar contra el sentido común o la coherencia interna, llevan la penitencia. Todos y todas.